Solimarro

La buena práctica presentada bajo el título “SOLIMARRO: Nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras” nace de una profunda reflexión pedagógica compartida por el profesorado del IES Dr. Lluís Simarro sobre el verdadero sentido de educar. 

Durante años, muchas de las acciones desarrolladas en el centro habían estado orientadas a sensibilizar al alumnado sobre problemáticas sociales, ambientales y humanitarias: pobreza, desigualdad, exclusión, sostenibilidad, derechos humanos o solidaridad. Reflexionábamos en las aulas, analizábamos noticias, debatíamos situaciones injustas y tratábamos de despertar una mirada crítica sobre el mundo. 

Sin embargo, poco a poco comenzó a surgir entre el profesorado una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estábamos realmente transformando algo? 

Observábamos que, aunque el alumnado participaba en las reflexiones y comprendía intelectualmente muchas de estas problemáticas, aquello no siempre se traducía en compromiso real ni en una implicación activa capaz de generar cambios concretos. 

Esta reflexión llevó al centro a revisar críticamente su propia práctica educativa. Comprendimos que, en muchas ocasiones, la educación se quedaba reducida a dos dimensiones: observar la realidad y reflexionar sobre ella. Pero estábamos dejando incompleta una parte esencial del proceso educativo: actuar. 

A partir de esta toma de conciencia, el proyecto comenzó a orientarse hacia metodologías activas y transformadoras, especialmente hacia el Aprendizaje-Servicio (ApS), entendido como una propuesta pedagógica que integra aprendizaje curricular, compromiso social y participación activa del alumnado en la mejora de la comunidad. 

Desde este enfoque, el alumnado deja de ser únicamente receptor de información para convertirse en protagonista de experiencias reales de ciudadanía global, solidaridad, sostenibilidad e inclusión. 

Al mismo tiempo, el profesorado tomó conciencia de otra cuestión fundamental: las palabras por sí solas, difícilmente generan transformación si no van acompañadas de un testimonio visible, cercano y coherente. Comprendimos que educar en solidaridad, justicia social o sostenibilidad también exigía implicarnos personalmente como docentes y como comunidad educativa. 

De esta reflexión nace el lema que ha guiado toda la experiencia: “Nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras”. 

El Proyecto Solimarro ha articulado múltiples acciones interdisciplinares vinculadas a la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global: campañas solidarias, experiencias de Aprendizaje-Servicio (ApS), proyectos inclusivos, iniciativas ambientales, acciones de apoyo ante emergencias, dinámicas de sensibilización y colaboración con entidades sociales del entorno. 

Todas ellas comparten una misma finalidad: ayudar al alumnado a comprender que los grandes desafíos globales también nos interpelan desde lo cotidiano y que cada pequeña acción puede convertirse en una herramienta real de transformación social. 

El proyecto ha permitido fortalecer la conciencia crítica, la empatía, la corresponsabilidad y la participación activa del alumnado, integrando los valores en la vida diaria del centro y consolidando una cultura educativa basada en el compromiso, la acción y la esperanza. 

Promover una ciudadanía global crítica, solidaria, activa y comprometida con la Agenda 2030 mediante experiencias educativas transformadoras que vinculen el aprendizaje curricular con la justicia social, la sostenibilidad y la participación comunitaria. 

  1. Sensibilizar al alumnado sobre las causas y consecuencias de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. 
  1. Fomentar el pensamiento crítico ante las injusticias sociales y ambientales. 
  1. Potenciar la participación activa del alumnado en acciones solidarias y sostenibles. 
  1. Desarrollar valores vinculados a los derechos humanos, la igualdad, la inclusión y la convivencia democrática. 
  1. Relacionar las problemáticas globales con situaciones concretas del entorno cercano. 
  1. Impulsar metodologías activas basadas en el aprendizaje cooperativo, la reflexión y la acción social. 
  1. Favorecer la inclusión y el respeto a la diversidad mediante experiencias compartidas. 
  1. Integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la vida cotidiana del centro. 
  1. Consolidar una cultura educativa basada en la corresponsabilidad y el compromiso comunitario. 
  1. Convertir al alumnado en protagonista de iniciativas capaces de generar impacto social positivo. 
  • ODS 1. Fin de la pobreza. 
  • ODS 2. Hambre cero. 
  • ODS 3. Salud y bienestar. 
  • ODS 4. Educación de calidad. 
  • ODS 5. Igualdad de género. 
  • ODS 10. Reducción de las desigualdades. 
  • ODS 11. Ciudades y comunidades sostenibles. 
  • ODS 12. Producción y consumo responsables. 
  • ODS 13. Acción por el clima. 
  • ODS 16. Paz, justicia e instituciones sólidas. 
  • ODS 17. Alianzas para lograr los objetivos. 
  • Competencia ciudadana. 
  • Competencia personal, social y de aprender a aprender. 
  • Competencia en conciencia y expresión culturales. 
  • Competencia emprendedora. 
  • Competencia en sostenibilidad. 
  • Competencia lingüística. 
  • Competencia digital. 

Las grandes transformaciones educativas no suelen comenzar con grandes discursos. A menudo nacen de una pregunta sencilla. En el IES Dr. Lluís Simarro, esa pregunta fue: ¿es suficiente reflexionar sobre los problemas del mundo o debemos implicarnos también en su transformación? 

De esa reflexión surgió hace unos años el proyecto Solimarro, una propuesta educativa basada en una idea clara: aprender no consiste únicamente en comprender la realidad, sino también en actuar sobre ella. Desde entonces, numerosas campañas solidarias, proyectos inclusivos y experiencias de Aprendizaje-Servicio (ApS) han permitido que el alumnado descubra que la educación adquiere un sentido especial cuando se pone al servicio de los demás. 

Ahora, el centro ha dado un paso decisivo con la creación de la Comisión Solimarro, un equipo encargado de coordinar, impulsar y consolidar todas estas iniciativas. Puede parecer una medida organizativa más, pero representa mucho más que eso. Supone convertir una suma de acciones solidarias en un proyecto educativo estable, compartido y con vocación de futuro. 

La Comisión Solimarro nace con la misión de coordinar actividades, favorecer la colaboración entre departamentos, recoger evidencias de las experiencias realizadas y garantizar que los valores de solidaridad, inclusión, sostenibilidad y ciudadanía global continúen presentes en la vida cotidiana del centro. 

Su creación marca también un momento importante en la consolidación de la metodología de Aprendizaje-Servicio (ApS). Gracias a esta estructura, las acciones dejan de depender exclusivamente de iniciativas puntuales o de la implicación de personas concretas para integrarse de forma progresiva en la identidad pedagógica del instituto. El compromiso social pasa así a formar parte del propio proceso educativo. 

En una época en la que muchas veces se habla de educar para el futuro, la Comisión Solimarro recuerda que también es necesario educar para la responsabilidad, la participación y el cuidado de los demás. Porque las experiencias más valiosas no son aquellas que terminan cuando acaba una actividad, sino las que consiguen permanecer en el tiempo y transformar la manera de aprender y de convivir. 

Con este nuevo paso, el IES Dr. Lluís Simarro refuerza su apuesta por una educación capaz de dejar huella. Una educación en la que, cada vez más, las acciones siguen hablando más fuerte que las palabras. 


Mayo 2024. 

¿Cómo se mide la solidaridad? ¿En euros? ¿En metros? ¿En aplausos? En el IES Lluís Simarro decidimos medirla de una forma diferente: en oportunidades. 

Así nació “Acción Simarro”, un proyecto interdisciplinar desarrollado junto a ASPROMIVISE en el que el deporte se convirtió en una herramienta para derribar barreras y descubrir nuevas formas de mirar la realidad. A lo largo de varias semanas, el alumnado compartió experiencias deportivas inclusivas, participó en encuentros de baloncesto en silla de ruedas, visitó las instalaciones de ASPROMIVISE y colaboró en distintas actividades solidarias. 

Pero el proyecto no pretendía únicamente recaudar fondos. Su verdadero objetivo era reducir una distancia mucho más importante: la que existe entre conocer una realidad y sentirse parte de ella. Por eso, cada estudiante fue invitado a aportar un euro simbólico para contribuir a una causa común, demostrando que cuando muchas pequeñas decisiones avanzan en la misma dirección, pueden lograr resultados extraordinarios. 

El momento más especial llegó con la actividad “La distancia de la posibilidad”. Las monedas recogidas (325) durante la campaña formaron una larga cadena en los pasillos del instituto, convirtiéndose en una imagen tan sencilla como poderosa: cada moneda representaba una persona; juntas, construían algo mucho más grande que la suma de sus partes. 

Esta experiencia es un magnífico ejemplo de Aprendizaje-Servicio (ApS), una metodología que permite aprender haciendo un servicio real a la comunidad. El alumnado no solo reflexionó sobre la inclusión y la discapacidad; las vivió de cerca, compartiendo espacios, deporte y experiencias con quienes cada día superan obstáculos que muchas veces pasan desapercibidos. 

Porque a veces la educación ocurre cuando cambiamos de perspectiva. Y porque, como descubrieron nuestros alumnos y alumnas, la solidaridad y el deporte tienen algo en común: ambos nos enseñan que los límites están mucho más lejos de lo que imaginamos. 

Septiembre 2024. 

Hay campañas que recaudan alimentos. Otras recogen ropa. Pero algunas consiguen algo mucho más difícil: recordar que detrás de cada pupitre hay una historia. Y precisamente ahí nace “Más que enseñanza, cultivamos esperanza”, una iniciativa solidaria impulsada por el Aula PT y el Departamento de Religión del IES Dr. Lluís Simarro. 

La campaña parte de una realidad silenciosa que muchas veces pasa desapercibida: alumnos y alumnas que intentan aprender mientras conviven con dificultades económicas, falta de recursos básicos o situaciones familiares complejas. Frente a ello, el centro ha decidido transformar la solidaridad en acción cotidiana. Porque a veces un desayuno, unos zapatos o una bolsa de alimentos también pueden cambiar el futuro de un estudiante. 

A lo largo del curso, profesorado, personal del centro y distintos departamentos colaboran aportando alimentos, productos de higiene, ropa o pequeñas ayudas económicas. Todo ello se organiza de forma discreta y cercana, priorizando siempre el acompañamiento y la dignidad de las familias y del alumnado beneficiado. 

Esta iniciativa refleja el verdadero sentido del Aprendizaje-Servicio (ApS): educar no solo desde los contenidos, sino también desde la empatía, la responsabilidad y el compromiso humano. Porque en el IES Lluís Simarro no solo se enseñan materias; también se cultivan oportunidades, esperanza y comunidad. 

Noviembre 2024 

Hay acontecimientos que marcan a una sociedad y ponen a prueba su capacidad de respuesta. La DANA que afectó a numerosas localidades valencianas en otoño de 2024 fue uno de ellos. Ante la magnitud de los daños, la comunidad educativa del IES Dr. Lluís Simarro decidió que no podía permanecer al margen. 

Lo que comenzó como una preocupación compartida se transformó rápidamente en una movilización ejemplar. Profesorado y alumnado demostraron que la educación también consiste en comprometerse con la realidad y actuar cuando las circunstancias lo requieren. 

Los primeros en dar un paso al frente fueron varios docentes, que se desplazaron voluntariamente a las zonas afectadas para colaborar en tareas de limpieza y apoyo a las familias damnificadas. Su ejemplo pronto encontró eco entre el alumnado. Estudiantes de los ciclos formativos relacionados con la construcción organizaron grupos de trabajo y participaron directamente en labores de recuperación en municipios especialmente castigados por la catástrofe. 

La respuesta solidaria continuó desde las aulas y talleres. El Ciclo Formativo de Cocina y Restauración puso sus conocimientos al servicio de quienes más lo necesitaban, elaborando 600 raciones de comida caliente destinadas a las personas afectadas. Una iniciativa que contó con la colaboración de entidades locales y que convirtió la formación profesional en una auténtica experiencia de servicio a la comunidad. 

La creatividad también tuvo su espacio en esta cadena de ayuda. A través de una propuesta artística solidaria impulsada por el Departamento de Dibujo, se recaudaron fondos (700 €) destinados a un centro educativo de Algemesí afectado por la DANA, demostrando que el arte también puede contribuir a reconstruir oportunidades. 

Más allá de las cifras y de las acciones realizadas, esta experiencia dejó una huella profunda en quienes participaron. El alumnado descubrió que la solidaridad no es una idea abstracta, sino una actitud que se construye mediante pequeños gestos capaces de generar grandes cambios. 

Porque, cuando una comunidad educativa se une para ayudar, la educación trasciende las aulas y se convierte en una verdadera fuerza transformadora. 

Campaña de Navidad. Enero 2025. 

A veces, la educación ocurre lejos de los exámenes. Sucede en un pasillo, en un pequeño gesto o en un simple post-it cargado de esperanza. Durante estas Navidades, el IES Lluís Simarro convirtió su hall de entrada en un espacio donde las palabras se transformaron en ayuda real gracias a la campaña solidaria “Nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras”. 

La iniciativa, coordinada por el Departamento de Religión con la colaboración del Departamento de Artes Plásticas, invitó a toda la Comunidad Educativa a mirar más allá de sí misma y tender la mano a familias afectadas por la DANA en Valencia. El alumnado escribió deseos para el nuevo año mientras, al mismo tiempo, cada aportación económica ayudaba a reconstruir parte de una vida rota. 

No se trataba solo de donar. Se trataba de comprender. De aprender que la solidaridad no siempre hace ruido, pero sí deja huella. Gracias a esta experiencia de Aprendizaje-Servicio (ApS), el alumnado pudo descubrir que la empatía también se enseña, se practica y se comparte. 

Porque cuando una comunidad educativa se une, un centro escolar puede convertirse en algo mucho más grande que un lugar donde estudiar: puede convertirse en refugio, apoyo y esperanza. 

Al final el donativo fue de 248 €. Se compró un Horno (148 €) y una Aspiradora (100 €) que se entregó a una familia afectada. 

Mini-Proyecto de Cooperación Internacional 8M. Marzo 2025. 

A miles de kilómetros del IES Lluís Simarro, una niña de Iquitos (Perú) espera algo que aquí podría parecer sencillo: poder empezar el curso con sus libros y su uniforme escolar. Y precisamente ahí es donde una campaña escolar se convierte en algo extraordinario. 

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Departamento de Religión impulsó la iniciativa “Nuestras acciones hablan más fuerte”, un proyecto solidario que demuestra que la igualdad no solo se celebra: también se construye con hechos. En esta ocasión, el objetivo ha sido apoyar la educación de una alumna en situación vulnerable, ayudando a cubrir parte de sus materiales escolares y uniforme obligatorio. 

La campaña ha invitado al profesorado a reflexionar sobre las desigualdades que todavía limitan el acceso a la educación de muchas niñas en el mundo. Pero, sobre todo, ha querido transformar esa reflexión en acción real. Porque detrás de cada donativo hay mucho más que una ayuda económica: hay confianza, oportunidades y la idea de que la educación sigue siendo la herramienta más poderosa para cambiar vidas. 

Este pequeño gran gesto refleja el espíritu del Aprendizaje-Servicio (ApS): aprender a mirar el mundo con empatía y entender que incluso las acciones más discretas pueden abrir caminos enormes. A veces, cambiar el mundo empieza simplemente ayudando a alguien a entrar en clase. 

El donativo ha sido de 300 €. 

Septiembre de 2025 

Nadie le presta demasiada atención. 

Termina una botella de agua, un refresco o un envase de leche y, casi sin pensarlo, lo desenroscamos y lo dejamos sobre una mesa. Es solo un tapón. Pequeño. Ligero. Prescindible. 

¿O quizá no? 

En el IES Dr. Lluís Simarro hemos descubierto que algunos objetos esconden historias extraordinarias. Por eso, este curso hemos vuelto a impulsar la campaña “Un tapón cambia el futuro”, una iniciativa que demuestra que la solidaridad no siempre llega en grandes camiones ni en enormes donaciones. A veces cabe en la palma de una mano. 

Cada tapón recogido inicia un viaje inesperado. Un recorrido que comienza en nuestras aulas y termina mucho más lejos de lo que imaginamos. Gracias a la colaboración con la Biblioteca Solidaria Misionera, esos pequeños fragmentos de plástico se transforman en recursos que permiten enviar libros a lugares donde una biblioteca sigue siendo un sueño pendiente. 

Y entonces sucede la magia. 

Un tapón se convierte en una página. Muchas páginas se convierten en un libro. Y un libro puede convertirse en conocimiento, oportunidades y futuro. 

La campaña une dos desafíos de nuestro tiempo: cuidar el planeta y construir un mundo más justo. El alumnado aprende que reciclar no consiste únicamente en separar residuos, sino también en comprender que nuestras decisiones cotidianas tienen consecuencias que pueden mejorar la vida de otras personas. 

Pero esta historia no termina en los contenedores de recogida. También continúa en los hogares. Familias, profesorado y alumnado participan juntos en una cadena silenciosa de colaboración que demuestra que la educación más valiosa es aquella que se vive. 

Porque en Solimarro creemos que enseñar no es solo transmitir contenidos. Es ayudar a descubrir que incluso las acciones más pequeñas pueden generar cambios inmensos. 

Y quizá esa sea la mejor lección de todas: que hay tapones capaces de cerrar botellas… y otros capaces de abrir futuros. 

En el curso 2024-20250 unos 8.000 tapones, unos 500 libros entre enciclopedias y libros de lectura y unos 1.000 libros educativo. En el curso 2025-2026 unos 10.000 tapones, unos 1.000 libros entre enciclopedias y libros de lectura, y nos 300 libros educativos.  

Campaña de Navidad. Enero 2026. 

Durante unas semanas, en el IES Lluís Simarro apareció un objeto poco habitual en un centro educativo: un carrito de la compra. A simple vista parecía vacío. Sin embargo, en realidad estaba lleno de preguntas. ¿Qué podemos hacer por quienes atraviesan dificultades? ¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad como comunidad? ¿Puede un paquete de arroz convertirse en una herramienta educativa? 

Con el lema “Ayúdanos a llenarlo”, el Departamento de Religión impulsó una campaña solidaria de recogida de alimentos y productos de higiene destinada a las entidades Gent de la Consolació y Cáritas. Poco a poco, el carrito fue llenándose de leche, pasta, legumbres, galletas y otros productos básicos, pero también de algo menos visible: compromiso, generosidad y conciencia social. 

La iniciativa fue mucho más que una recogida de alimentos. En las aulas se trabajó la realidad de la pobreza desde diferentes perspectivas, utilizando reflexiones, actividades de sensibilización y mensajes adaptados a cada nivel educativo. El objetivo era claro: comprender que los problemas sociales no son una realidad lejana, sino una responsabilidad compartida. 

Esta experiencia refleja una de las claves del Aprendizaje-Servicio (ApS): aprender mientras se contribuye al bienestar de los demás. Porque cuando el alumnado observa cómo toda una comunidad educativa se moviliza para ayudar, descubre una lección que ningún libro puede enseñar por sí solo. 

Al final, el carrito se llenó (6 carros grandes de hipermercado). Pero quizá lo más importante fue que también se llenaron de sentido muchas pequeñas acciones. Y es que, como recordaba esta campaña, las cosas más grandes suelen empezar con gestos aparentemente pequeños. 

Mini-Proyecto de Cooperación Internacional 8M. Marzo de 2026. 

No apareció en las noticias. No hubo cámaras ni grandes titulares. Solo una historia real, dura y silenciosa: la de Karen Tamayo, una mujer de Lima (Perú) que, tras sufrir un grave accidente de tráfico, tuvo que enfrentarse a varias operaciones sin disponer de seguro médico ni recursos económicos suficientes para continuar su recuperación. 

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el IES Lluís Simarro decidió que esta fecha merecía algo más que un mural o una conmemoración simbólica. Bajo el lema “Nuestras acciones hablan más fuerte”, el centro puso en marcha un mini proyecto de empoderamiento internacional para apoyar a Karen en su proceso de recuperación física y personal. 

La iniciativa invitó al profesorado y al alumnado a participar mediante donativos voluntarios, pero también abrió una reflexión mucho más profunda: entender que la solidaridad no siempre consiste en hacer grandes cosas, sino en no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de los demás. 

Este proyecto vuelve a mostrar cómo el Aprendizaje-Servicio (ApS) puede transformar la educación en una experiencia viva y humana. Porque enseñar también es ayudar a mirar el mundo con sensibilidad, aprender a implicarse y descubrir que detrás de cada gesto puede esconderse una oportunidad para reconstruir una vida. 

En el IES Lluís Simarro, las aulas siguen demostrando que educar no consiste solo en transmitir conocimientos, sino también en despertar conciencia. 

Al final se consiguió un donativo de 800 euros. 

XI Fira Solidària de Xàtiva: Mayo de 2026. 

La educación encuentra algunas de sus mejores oportunidades cuando sale de las aulas y se encuentra con la realidad. La XI Fira Solidària de Xàtiva fue precisamente uno de esos espacios donde aprendizaje, participación y compromiso social se dieron la mano. 

El encuentro reunió a centros educativos, asociaciones y entidades sociales con un propósito compartido: acercar a la ciudadanía el trabajo que numerosas organizaciones desarrollan diariamente en favor de las personas más vulnerables y promover una cultura de solidaridad activa. 

El IES Dr. Lluís Simarro participó de manera destacada a través de un puesto solidario impulsado por alumnado, profesorado y familias. La preparación de esta iniciativa permitió a los estudiantes asumir responsabilidades reales, organizar tareas, colaborar en equipo y comprender el valor del esfuerzo colectivo. 

Pero la experiencia fue mucho más allá de la recaudación de fondos. La feria se convirtió en una oportunidad para conocer de cerca la labor de asociaciones que trabajan en ámbitos tan diversos como la inclusión social, la atención a personas con diversidad funcional, el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad o la cooperación internacional. 

El contacto directo con estas entidades permitió al alumnado descubrir historias de superación, proyectos transformadores y ejemplos concretos de compromiso social que difícilmente pueden apreciarse únicamente a través de los libros o de las redes sociales. 

La jornada puso de manifiesto la importancia de las alianzas entre instituciones educativas, administraciones públicas y tejido asociativo. Una colaboración que demuestra que la construcción de una sociedad más justa es una tarea compartida. 

La XI Fira Solidària volvió a recordar que la ciudadanía se aprende ejerciéndola y que la solidaridad crece cuando las personas deciden implicarse juntas en la mejora de su entorno. 

Porque educar también significa ofrecer experiencias que ayuden a comprender que cada persona puede contribuir a construir una comunidad mejor. 

El donativo es de 1.200 €. Se entregan 200 € a las siguientes entidades: Creu Roja, Aspromivise, AVSA, Cáritas, Gent de la Consolació y Manos Unidas. 

Acrosolidaria. Mayo de 2026. 

La solidaridad puede expresarse de muchas maneras. A veces adopta la forma de una donación, otras de una campaña de ayuda. En Acrosolidaria, tomó la forma de música, movimiento, esfuerzo compartido y emoción sobre un escenario. 

El Gran Teatre de Xàtiva acogió una iniciativa que reunió al alumnado del IES Dr. Lluís Simarro y del IES Josep de Ribera en torno a un objetivo común: utilizar el arte como herramienta para ayudar a quienes más lo necesitan. 

Durante semanas, estudiantes y profesorado prepararon actuaciones en las que la expresión corporal, la coordinación y el trabajo en equipo se convirtieron en protagonistas. Sin embargo, el verdadero valor de la actividad iba mucho más allá del resultado artístico. Cada ensayo, cada preparación y cada detalle organizativo respondían a una finalidad solidaria que daba sentido al proyecto. 

La representación permitió implicar no solo a la comunidad educativa, sino también a familias, instituciones y ciudadanía, creando un espacio de encuentro en el que cultura y compromiso social caminaron de la mano. 

El evento tuvo además un importante componente educativo. El alumnado experimentó de primera mano cómo sus capacidades y talentos pueden ponerse al servicio de causas que benefician a otras personas. Comprendió que la solidaridad no siempre exige grandes recursos, sino voluntad de colaborar y de compartir aquello que cada uno puede aportar. 

Acrosolidaria demostró que el arte tiene la capacidad de conectar a las personas, generar empatía y construir comunidad. Un escenario se convirtió, por unas horas, en un espacio donde la creatividad y la generosidad hablaron el mismo lenguaje. 

Porque cuando el talento se pone al servicio de los demás, cada aplauso adquiere un significado mucho más profundo. 

Donativo: 1.500 € para la Asociación Benéfica “Tus manos son mis manos”. Carla Maronda. 

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