Nuestro nombre es Mónica Gómez Yudina y Ani Kusrashvili Ortoidze, somos estudiantes de segundo curso del Ciclo Formativo
de Grado Medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia en el CIPFP El
Palmeral. Gracias al programa Erasmus+, hemos tenido la oportunidad de realizar una movilidad
de tres meses en Milazzo, sicilia (Italia), del 20 de febrero al 22 de mayo de 2026, donde llevamos a cabo nuestras prácticas formativas en la
residencia Ave María, ubicada en Giammorro.
Durante este tiempo, hemos trabajado con el equipo profesional del centro, colaborando en la
atención y el cuidado diario de diez abuelitas residentes. Entre nuestras funciones se
encontraban el acompañamiento en las actividades de la vida diaria, el apoyo en la higiene
personal, la alimentación y la movilidad, así como la participación en actividades de ocio y
estimulación. Esta experiencia nos permitió aplicar los conocimientos adquiridos durante nuestra
formación y ampliar nuestras competencias profesionales en el ámbito de la atención
sociosanitaria.
A lo largo de estos tres meses no solo hemos crecido profesionalmente, sino también
personalmente.
En el ámbito profesional, hemos mejorado las capacidades para atender a personas mayores,
aprendiendo a adaptarnos a las necesidades individuales de cada residente y
comprendiendo la importancia de ofrecer una atención cercana, respetuosa y centrada en la
persona. El contacto diario con las usuarias de la residencia nos ayudó a desarrollar
cualidades como la paciencia, la responsabilidad y la empatía, además de hacernos
consciente de cómo los pequeños detalles pueden influir positivamente en su bienestar.
Personalmente , esta experiencia ha mejorado nuestra autonomía, seguridad y confianza en nosotras
misma. Vivir en otro país nos enseñó a organizar mejor el día a día, gestionar los recursos
económicos de forma responsable y afrontar nuevos retos con independencia. También nos
ayudó a adaptarnos a una cultura diferente y a desenvolvernos en situaciones desconocidas,
saliendo de la zona de confort.
Además, tuvimos la fortuna de compartir esta experiencia juntas. Vivir esta
aventura nos permitió apoyarnos mutuamente, descubrir una nueva cultura, viajar y superar
los desafíos que supone residir en otro país. Todos los momentos compartidos hicieron que
esta etapa fuera aún más especial y enriquecedora, tanto a nivel personal como emocional.
Fuera del entorno de prácticas, también pudimos conocer diferentes lugares de Sicilia,
descubrir su riqueza cultural, disfrutar de su gastronomía y aprender sobre sus tradiciones.
Visitar ciudades y paisajes tan impresionantes contribuyó a que la experiencia fuera todavía
más completa e inolvidable.
Regresamos con recuerdos maravillosos, nuevas amistades y un importante crecimiento tanto
profesional como personal. Recomiendo a cualquier estudiante que tenga la oportunidad de
participar en un programa Erasmus que lo haga. Es una experiencia única que permite
aprender, madurar, adquirir nuevas perspectivas y descubrir otras formas de vivir y entender
el mundo. Sin duda, es una oportunidad que merece la pena aprovechar.






