La movilidad Erasmus en el Instituto Agrario Dalmasso de la ciudad de Turín (Italia) ha sido una experiencia inolvidable por a los 7 alumnos del Grado Medio de Agroecología y FPB de Agrojardineria y Composiciones Florales, junto con 2 profesores, llena de momentos de aprendizaje, risas y alguna que otro olor curioso (sí, hablamos de vacas 🐄).


La estancia Erasmus tuvo lugar del 19 de abril al 23, desde el primer día, los estudiantes italianos nos hicieron sentir como casa. Demostraron un gran compañerismo y una acogida tan buena que, en nada, parecía que nos conocimos de toda la vida. La diversidad cultural ha estado constando, compartiendo experiencias con italianos y franceses en un ambiente muy próximo y divertido.
Uno de los momentos estrella fue el taller de quesos italianos, donde aprendimos a hacer ricotta. Allí comprobamos que hacer queso parece fácil… hasta que lo pruebas. Entre práctica y práctica, también descubrimos como de bien funcionaba el sistema de profesorado: un dedicado a la teoría y la otra poniéndonos manos a la demasiada (literalmente).

Las prácticas con vacas y toros tampoco se quedaron atrás. Analizar músculos y huesos para producción cárnica fue toda una experiencia, sobre todo para quien no está acostumbrado a ver una vaca tan de cerca. Todo esto, eso sí, con mucho de respeto y con mucho de aprendizaje sobre ganadería, comparando formas de trabajar y compartiendo conocimientos entre alumnado de diferentes países.


Y como no, la visita a las viñas de Asti fue un otro de los grandes momentos del viaje. La cata de Moscato, con una explicación detallada de todo el proceso de elaboración por parte del sede maestro Viñador, combinó aprendizaje y buen ambiente (siempre con moderación, claro). Entre vinos, conversaciones y alguno que otro “este está más bueno que el otro”, ampliamos vocabulario, sobre todo en Italiano.

A todo esto se añade el aprendizaje de lenguas, puesto que entre clases, visitas y convivencia, el inglés, el Italiano y el español fueron clave para comunicarnos, hacer amistades y dejar de lado la vergüenza. Las actividades culturales y gastronomiques por Turín, sus edificios históricos y sus parques inmensos han redondeado una experiencia que nos ha ayudado a crecer tanto como estudiantes como personas.
En resumen, un Erasmus completísimo: aprendimos , compartimos , reímos … y nos llevamos recuerdos para toda la vida.


























































