El primer contraste fue el aire. Al salir del aeropuerto de Oslo, después de un vuelo cargado de expectativas, una brisa fresca y limpia, muy distinta a la templada brisa mediterránea que habíamos dejado atrás en Manises, nos envolvió. No era un frío intenso de octubre, pero sí una caricia nítida que anunciaba: están en un nuevo lugar, listos para una nueva experiencia. El trayecto en autobús desde Noruega hacia el corazón de Suecia nos desveló paisajes de bosques infinitos teñidos de otoño y lagos como espejos plateados. Nuestro destino: Stollet, un pequeño pueblo sueco de apenas 200 habitantes donde la naturaleza no es un escenario, sino la esencia misma de la vida.

Del 19 al 26 de octubre de 2025, un grupo pionero de la Escuela de Adultos de Manises emprendió una aventura que iba mucho más allá de un viaje académico. Guiados por los profesores Salva y Rubén, siete alumnos intrépidos – Mo, Stefany, David, Belén, Valentina, Adrián y Victoria – cruzamos Europa para sumergirnos en el corazón del modelo de educación de adultos sueco: la Klarälvdalens folkhögskola. Este intercambio Erasmus+ KA1 no era solo sobre comparar sistemas educativos; era sobre compartir vidas, romper barreras y descubrir que el aprendizaje no tiene fronteras ni edad.
Un oasis de aprendizaje: La Klarälvdalens folkhögskola
Nuestra primera impresión al llegar a la escuela fue de asombro silencioso. La Klarälvdalens folkhögskola situada literalmente a orillas del río Klarälven, en medio de un bosque que se fundía con el horizonte. El sonido constante era el del río fluyendo y el crujir de las hojas bajo los pies. Aquí, el concepto de “aula” se expande: las clases ocurren entre árboles centenarios, los debates surgen junto a la orilla y el silencio de la naturaleza invita a la reflexión profunda.
Esta folkhögskola (escuela popular de adultos) encarna la filosofía educativa sueca del “folkbildning”: educación no formal centrada en el desarrollo personal, la democracia, la comunidad y la conexión con el entorno. No hay exámenes ni títulos oficiales; el valor reside en el proceso, en la convivencia y en el crecimiento individual y colectivo. Para nuestros alumnos, acostumbrados a un contexto más estructurado, fue una revelación comprender que el aprendizaje puede tener este ritmo orgánico y este profundo respeto por el bienestar de cada persona.
La inmersión total: Convivencia, saunas y el arte de comunicarse
Nos alojamos en el mismo internado de la escuela, una experiencia de convivencia total que aceleró los lazos de amistad y comprensión. Cada día era una lección viva de intercambio cultural.
- El lenguaje de la comida y la prueba del arenque: Nuestro primer acto de diplomacia fue a través de los sabores. Se prepararó una mesa con alimentos típicos españoles: jamón serrano y queso manchego, que despertaron la curiosidad y los elogios de los suecos. Ellos, a su vez, nos desafiaron con una auténtica prueba de valor gastronómica: el arenque fermentado tradicional (surströmming). El más valiente fue Adrián, que se lanzó a dar el primer bocado ante la mirada expectante de todos. Tras él, Salva, Mo y Rubén siguieron su ejemplo, en un momento de risas y caras de sorpresa que selló nuestro espíritu de equipo frente a cualquier desafío. El resto de la comida sueca – el “fika”, las salchichas y los panes de centeno – fue un deleite compartido en el comedor común, donde los gestos y las sonrisas construyeron puentes sólidos.
- El ritual sueco por excelencia: Sauna, Hot Pot y la noche infinita de Adrián: Una noche que nunca olvidaremos. Tras una relajante sesión en la sauna tradicional de madera, siguiendo la audaz tradición nórdica, nos sumergimos en las gélidas aguas del río Klarälven desde un pequeño embarcadero, para luego retirarnos a la calidez de un “hot pot” (jacuzzi al aire libre). Adrián, en un estado de relajación máxima, se quedó tan a gusto en el agua caliente que, según sus propias palabras, “se le hicieron las tantas” y ni recuerda a qué hora salió finalmente. Fue un momento de risas, gritos de sorpresa y una conexión auténtica y desinhibida con la naturaleza.
- La comunicación más allá de las palabras: Para varios de nuestros alumnos esta no solo era su primera salida al extranjero, sino también su primer vuelo en avión. El desafío lingístico era grande, pero lo afrontaron con una valentía conmovedora. Aprendieron que la voluntad de comunicar es el idioma más universal.
Auroras, boleras y museos: La cultura en estado puro
- La magia en el cielo: Una de las noches, el cielo nos regaló un espectáculo inesperado: vimos las auroras boreales. Unos sutiles velos verdosos danzaban sobre el bosque oscuro. Hubo cierto debate y risas, porque en un primer momento alguno confundió el brillo etéreo con las luces de los coches de una carretera cercana. Pero al final, todos nos quedamos en silencio, contemplando un fenómeno que muchos solo habíamos visto en fotografías.
- El campeonato de bolera: En una de nuestras salidas, visitamos una bolera local. Allí, Mo demostró un talento oculto y se alzó como el claro campeón del torneo improvisado, celebrando sus strikes con una sonrisa de triunfo que contagió a todo el grupo.
- La visita a la casa de Selma Lagerlöf: Una excursión cultural nos llevó al museo de la casa de Selma Lagerlöf, la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura. Recorrer las habitaciones donde vivió y escribió, y escuchar la historia de su vida llena de superación y compromiso social, nos conectó profundamente con el legado cultural y humanista de Suecia.
Aventura sobre esquíes y risas en el túnel
El punto álgido de la aventura llegó con una actividad que puso a prueba nuestro equilibrio y nuestro sentido del humor: una visita a un túnel de esquí interior. Para la mayoría, era la primera vez que se calzaban unos esquíes. Las primeras bajadas fueron una coreografía de brazos girando, piernas cruzadas y caídas tan aparatosas como graciosas. Cada caída se celebraba con una risa, y cada pequeño avance con un aplauso. Fue una metáfora perfecta del viaje: a veces te caes, pero lo importante es levantarse, reírse de uno mismo y seguir intentándolo, rodeado de apoyo.
Las voces del aprendizaje: Lo que nos llevamos dentro
El verdadero impacto de esta movilidad se mide en las miradas transformadas. Para Belén, sin duda, este fue el viaje de su vida, una experiencia que expandió su mundo.
“A mi edad, tener esta primera experiencia volando, conociendo otro país y otra cultura… es un regalo. Me he dado cuenta de que el mundo es más accesible de lo que pensaba.” – Belén, alumna.
“Ver la cara de ilusión de nuestros alumnos, cómo superaban cada pequeño miedo, ha sido lo más gratificante. Como docente, el modelo de autogestión y respeto de la folkbögskola me ha inspirado profundamente.” – Salva, profesor.
“Lo más bonito fue comprobar que, aunque no habláramos el mismo idioma, podíamos cocinar juntos, reírnos juntos y aprender los unos de los otros. Me siento más segura ahora.” – Stefany, alumna.
“La integración con la naturaleza en su sistema educativo es algo que queremos reflexionar y ver cómo adaptar a nuestro contexto. Ha sido un intercambio profesional enormemente enriquecedor.” – Rubén, profesor.
El regreso: Maletas llenas de futuro
La maleta de vuelta a Manises, el 26 de octubre, venía infinitamente más cargada que a la ida. No de souvenirs, sino de experiencias imborrables, contactos valiosos, recetas suecas y una confianza renovada forjada a orillas del Klarälven.
Para varios de nuestros estudiantes, este viaje ha sido una puerta de entrada al mundo y una poderosa inyección de autoestima. Para nuestro centro, es la semilla de futuros proyectos, de posibles intercambios virtuales con eTwinning y, ojalá, de la oportunidad de devolver esta hospitalidad recibida en Stollet.
La diferencia de temperatura al aterrizar en Valencia ya no se notaba en la piel. Se notaba en el ánimo: volvíamos más cálidos, más conectados, más europeos. El vínculo creado con la Klarälvdalens folkhögskola es ahora un puente permanente entre el Mediterráneo y los bosques suecos, un testimonio vivo de que la educación de adultos es un motor poderoso de transformación personal y comprensión intercultural.
Agradecemos de corazón a toda la comunidad de la Klarälvdalens folkhögskola por su increíble acogida y por habernos hecho sentir como en casa en medio de sus frondosos bosques.
¿Te gustaría vivir una experiencia así?
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Este proyecto está financiado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea. El contenido es responsabilidad exclusiva de sus autores y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea o de la Comisión Europea (Agencia Nacional SEPIE).
