El CIPFP CANASTELL ha sido seleccionado para desarrollar el proyecto ZERO WASTE (nombre completo, Canastell «zero waste» tecnología y sostenibilidad inclusiva) en la reciente convocatoria de Proyectos de Innovación e Inclusión Educativa. Esta selección marca un hito en nuestro centro, ya que ZERO WASTE representa una profunda innovación al transformar la gestión del espacio y los recursos en torno a un eje común: el huerto escolar inteligente. Este enfoque pedagógico integrador va más allá de enseñar sobre sostenibilidad, convirtiendo la economía circular no solo en contenido curricular, sino en la estructura organizativa y funcional del centro.

Alumnado en el área de huerto del Centro con la compostera.
Por primera vez, el proyecto logra conectar los ciclos formativos de distintas familias profesionales, como son Seguridad y Medio Ambiente, Electricidad y Electrónica, Hostelería y Turismo e Instalación y Mantenimiento, a través de la resolución de retos reales, sostenibles y colaborativos. Este diseño promueve activamente el trabajo interdisciplinar y la coordinación docente, impulsando una personalización del aprendizaje basada en la acción. Un pilar fundamental de ZERO WASTE es la inclusión, reforzada por el protagonismo central del alumnado de los Programas de Cualificación Básica Adaptada (PCBA), quienes actúan como el motor y eje del proyecto. La inclusión se establece así como un principio de diseño, generando un cambio significativo hacia un modelo educativo más equitativo. Además, en este proyecto colabora el Consorcio TERRA y el Ayuntamiento de Sant Vicent del Raspeig.
Para materializar esta visión, el proyecto incorpora tecnologías accesibles, incluyendo sistemas de monitorización y trazabilidad, junto con la reutilización creativa de materiales. Esto fomenta una relación directa y práctica con el entorno y culmina en la construcción de una Visión de Centro compartida basada en el concepto de residuo cero. En esencia, ZERO WASTE no solo busca optimizar recursos, sino impulsar un modelo educativo donde la diversidad funcional es la fuerza motriz que genera un cambio sistémico hacia la sostenibilidad y la inclusión.
