El pasado 30 de enero, en el DÍA ESCOLAR DE LA NO-VIOLENCIA Y LA PAZ, empezamos un pequeño proyecto con una gran ilusión: cuidar y acompañar el crecimiento de unos olivos, símbolo mediterráneo de paz, vida y esperanza.
Hoy damos un paso más!
Después de semanas cuidándolas en el instituto, hemos plantado nuestros olivos para que puedan crecer fuertes y formar parte del paisaje que compartimos.
El olivo representa desde hace siglos la unión entre las personas y la natura. Sus raíces profundas nos recuerdan la importancia de cuidar nuestro entorno y construir un futuro en paz en el que no se quede ningún pueblo atrás.
Ojalá crezcan sanas, resistan el paso del tiempo, que algún día nos regalan su sombra y que nos recuerdan que educar para la paz consiste al construir un basado en la justicia con las pueblas y el rechazo a la violencia como forma de resolución de conflictos.
Cada pequeño gesto cuenta cuando se trata de proteger la natura y cuidar el planeta que heredarán las próximas generaciones.
