Durante el periodo del 13 al 18 de julio de 2026, yo, Salvador Rue, profesor DigComp, realicé un curso financiado por Erasmus+ (K121) y organizado por la European Teachers Academy en Estambul, cubriendo la prioridad Erasmus de Transformación Digital.

El curso comienza en el centro de Estambul, en una academia muy bien equipada donde los anfitriones nos recibieron con un emotivo saludo y un desayuno típico de Turquía.

Entre los asistentes al curso éramos dos españolas (de Canarias), un español (de Galicia), dos italianas, dos búlgaras, dos portuguesas, un irlandés, una checa, una lituana y yo (de Valéncia). Fue una combinación de nacionalidades muy heterogénea que favoreció un intercambio cultural y de experiencias educativas extraordinario. Todas las conversaciones se desarrollaron en inglés, lo que nos permitió practicar y mejorar el idioma.

Se creó un grupo muy unido donde todos nos llevamos estupendamente, tanto dentro como fuera del aula, quedando en varias ocasiones para comer, cenar o hacer excursiones juntos entre los alumnos y el profesorado de la academia.

El curso, titulado Digital Tools for Collaboration, Communication, Creativity and Critical Thinking (4Cs), versó sobre herramientas digitales para favorecer aspectos clave de la educación como la comunicación, la colaboración, la creatividad y el pensamiento crítico. La mayoría de ellas son punteras y están basadas en inteligencia artificial; entre ellas pudimos conocer Napkin AI, Mizou o SUNO. Aun con mis conocimientos de informática, aprendí muchísimo, y me será de gran ayuda tanto para mí como para mi centro en futuras clases con mis alumnos.

En cuanto al viaje, no solo supuso un curso, sino toda una experiencia. El hecho de viajar a Turquía —un país de población predominantemente musulmana— me abrió los ojos para descubrir una sociedad sobre la que a veces se piensa que se cuartan libertades (especialmente las de las mujeres), y una vez allí descubres todo lo contrario. Se trata de una sociedad muy acogedora con los extranjeros y abierta, donde no se reprimen libertades y donde las mezquitas y los parques se convierten en puntos de socialización, tranquilidad y respeto mutuo.

En conclusión, creo que este tipo de cursos no solo deberían ser un derecho, sino una responsabilidad para todos los docentes. Permiten ver otras culturas con otros ojos, mejorar el inglés y la colaboración internacional, y, lo más importante, aprender nuevos métodos y prácticas de enseñanza que redundarán en una educación mucho más enriquecedora y en unos estudiantes mejor preparados.

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