Hay días que se quedan grabados en la memoria para siempre, y la excursión de fin de curso de este año ha sido, sin duda, uno de ellos. Los alumnos de tercero han vivido una jornada llena de adrenalina, risas y trabajo en equipo en un entorno natural privilegiado.
El destino elegido este año fue el Complejo Lo Rufete, un espacio multiaventura situado en el corazón de San Miguel de Salinas, que ofreció el escenario perfecto para que los chicos y chicas pudieran desconectar de las clases y reconectarse entre ellos de la mejor manera posible: viviéndolo todo juntos.
Desde la primera actividad hasta la última, los alumnos demostraron lo mejor de sí mismos: compañerismo, valentía y esas ganas de disfrutar que solo aparecen cuando el curso ya está llegando a su fin. La tirolina puso a prueba los nervios de más de uno —y de más de una—, el paintball sacó el lado más estratega del grupo, y el kayak se convirtió en una lección involuntaria de trabajo en equipo cuando la embarcación no quería ir en línea recta.
«Estas experiencias fuera del aula son las que forjan los vínculos que duran de verdad. El aprendizaje también ocurre cuando nos atrevemos, caemos y nos levantamos juntos.»
Queremos agradecer al equipo del Complejo Lo Rufete su atención y profesionalidad, y por supuesto a los profesores acompañantes, que hicieron posible que todo transcurriera con seguridad y con mucho buen humor. A los alumnos, gracias por hacer de este día algo especial. ¡Os lo habéis ganado!
