El lunes 31 de marzo se realizó, por segundo año consecutivo, una acción derivada del proceso del Comité de Sostenibilidad del centro. El alumnado del centro, de diversas culturas arraigadas en nuestra comunidad educativa, se convirtió en una biblioteca humana. El objetivo era resolver uno de los problemas detectados en el diagnóstico del Comité: disminuir el racismo para generar un clima de tolerancia y respeto en la comunidad educativa. Para llevar a cabo esta acción, se han coordinado el equipo de orientación, el grupo de tutores/as de 1.º de ESO y el profesorado motor del Comité.
Durante casi tres horas, el alumnado de 1.º y 3.º de ESO, cerca de 300 estudiantes, pudo visitar diferentes mesas para dialogar y compartir comida tradicional elaborada por sus compañeros/as y familiares. Había mesas organizadas por alumnado sobre diversos países latinoamericanos, europeos y de cultura magrebí. En esta última también participó la Asociación Islámica. Además, este curso se sumó una mesa nueva propuesta por el alumnado: la de migración peninsular, donde estaba representada Andalucía.
También se contó con dos mesas del pueblo gitano, coordinadas por Fica García, mediadora intercultural de la Asociación de Promoción Gitana Arakerando, y Quintia, antigua estudiante del centro. Por segundo año, colaboró la Asociación Monóvar por el Sáhara, que, junto con el alumnado saharaui, compartió comida y cultura.
El grupo de 4.º PDC mostró la investigación que había realizado, exponiendo fotografías antiguas vinculadas a sus familias, que formarán parte de la exposición Rostros que hacen la historia.
Había una mesa coordinada por Lucía, educadora social del Ayuntamiento, para desmontar prejuicios, donde se trabajaba con estadísticas del municipio y se confrontaban algunos discursos que preocupaban al Comité. Otras mesas estaban dedicadas a actividades como la lectura del cómic Odios cotidianos o una tertulia sobre qué nos gusta de vivir en Monóvar.
Cerca de los nidos de las golondrinas del centro, se situaron dos mesas para trabajar la diversidad ornitológica del centro, contando con Luis Enrique y antiguos estudiantes que pertenecen al Grupo Naturalista Heliaca. Días antes habían realizado charlas en todos los grupos asistentes a las bibliotecas para sensibilizar sobre la importancia de las golondrinas y el privilegio de que ya estén aquí otra vez para celebrar la Fiesta de la Primavera.
Con la colaboración de ARPA Patrimonio y de agentes acompañantes del Comité, como el Ayuntamiento de Monóvar, se ha construido el primer banco de piedra del proyecto Toda pedra fa riba. Esta pieza del proyecto está vinculada a la restauración del estanque y consiste en crear un espacio para la calma y para la educación al aire libre (aula de naturaleza). Ferran Díaz (técnico de patrimonio) ha facilitado la piedra para el banco, y la mano de obra ha estado a cargo de José Ramón Ortega Pérez (Oscu), de ARPA Patrimonio. La técnica de la piedra seca está reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y forma parte de la tradición monovera.
El alumnado trabajó con un cuaderno que servirá para realizar una relatoría, a la que se sumarán imágenes. De momento, avanzamos algunos titulares de los diarios de aprendizaje: «Conocer culturas de primera mano», «Debatimos y confrontamos prejuicios», «Quiénes somos» y «Queremos repetir».
Para replicar la experiencia en el IES Joanot, cuatro estudiantes con raíces magrebíes, junto con la coordinadora del Comité de Sostenibilidad, formaron parte de la acción como observadoras, pero también como bibliotecas, compartiendo experiencias. Se ha grabado una entrevista que formará parte del pódcast Bibliotecas Humanas Interculturales y Biodiversas, aún en elaboración.
Esta acción será la que el centro llevará a la CONFINT del 17 de abril, que tendrá lugar, por segunda vez, en el Aula de Naturaleza de Monóvar.















