En Pequelar los momentos de cura, cambiar, lavar, abrazar, alimentar… son mucho más que rutinas: son oportunidades de aprendizaje y tienen su tiempo y su espacio.
Estos momentos permiten atender cada niño de manera individual, desarrollando autonomía, confianza, afecto y habilidades sociales y emocionales dentro de un espacio seguro y próximo.
