En Pequelar aprovechamos el “buen tiempo” y la riqueza de las pequeñas cosas que la naturaleza nos regala.
Un día de otoño estuvimos disfrutando pisando charcos y observando como el agua caía del cielo.
Los grandes y las grandes lo pasaron a las mil maravillas con la lluvia y los charcos, porque la diversion cada cual la vive a su tiempo, respetando los ritmos de cada niño.
Momentos sencillos que se convierten en grandes descubrimientos.


