El centro es un CEIP público de Educación Infantil y Primaria situado en Requena, una localidad de unos 20.000 habitantes, con un entorno semi-rural en el que la agricultura tiene un peso importante, aunque actúa como cabeza de partido. El nivel socioeconómico de las familias es medio.
La situación de partida de la biblioteca escolar era la de un espacio oscuro, con más de 5.000 volúmenes, mobiliario tradicional y un uso muy limitado, casi exclusivamente destinado al préstamo de libros. Estaba concebida como un espacio rígido y poco atractivo para el alumnado, gestionado desde un enfoque más biblioteconómico que pedagógico, lo que dificultaba su integración en la práctica docente diaria.
Se detectó una clara falta de motivación del alumnado hacia la lectura y un escaso aprovechamiento pedagógico de la biblioteca. El espacio no invitaba a la participación ni al trabajo activo y no respondía a las nuevas necesidades metodológicas del centro. Paralelamente, el claustro se encontraba inmerso en un proceso de cambio hacia metodologías activas, inclusivas y cooperativas, que requerían espacios flexibles, versátiles y acogedores.
Ante esta situación, surgió la necesidad de transformar la biblioteca en un aula transformadora, capaz de favorecer el trabajo por proyectos, las estaciones de aprendizaje, el aprendizaje cooperativo y la atención a la diversidad. Esta actuación se enmarca dentro del Proyecto de Innovación e Inclusión Educativa (PIIE) de transformación de espacios del centro, iniciado hace cuatro años, con el objetivo de convertir los espacios en verdaderos motores de aprendizaje.
El centro es un CEIP público de Educación Infantil y Primaria situado en Requena, una localidad de unos 20.000 habitantes, con un entorno semi-rural en el que la agricultura tiene un peso importante, aunque actúa como cabeza de partido. El nivel socioeconómico de las familias es medio.
La situación de partida de la biblioteca escolar era la de un espacio oscuro, con más de 5.000 volúmenes, mobiliario tradicional y un uso muy limitado, casi exclusivamente destinado al préstamo de libros. Estaba concebida como un espacio rígido y poco atractivo para el alumnado, gestionado desde un enfoque más biblioteconómico que pedagógico, lo que dificultaba su integración en la práctica docente diaria.
Se detectó una clara falta de motivación del alumnado hacia la lectura y un escaso aprovechamiento pedagógico de la biblioteca. El espacio no invitaba a la participación ni al trabajo activo y no respondía a las nuevas necesidades metodológicas del centro. Paralelamente, el claustro se encontraba inmerso en un proceso de cambio hacia metodologías activas, inclusivas y cooperativas, que requerían espacios flexibles, versátiles y acogedores.
Ante esta situación, surgió la necesidad de transformar la biblioteca en un aula transformadora, capaz de favorecer el trabajo por proyectos, las estaciones de aprendizaje, el aprendizaje cooperativo y la atención a la diversidad. Esta actuación se enmarca dentro del Proyecto de Innovación e Inclusión Educativa (PIIE) de transformación de espacios del centro, iniciado hace cuatro años, con el objetivo de convertir los espacios en verdaderos motores de aprendizaje.
La transformación de la antigua biblioteca en un aula transformadora ha supuesto una mejora evidente respecto a la situación inicial. El espacio ha pasado de ser un lugar infrautilizado y centrado casi exclusivamente en el préstamo, a convertirse en un entorno vivo, flexible y muy utilizado por toda la comunidad educativa. Se ha incrementado notablemente el uso diario de la biblioteca por parte del alumnado y del profesorado, integrándola en la práctica docente habitual mediante metodologías activas como el trabajo cooperativo, las estaciones de aprendizaje, los debates y los proyectos interdisciplinares.
La motivación hacia la lectura ha mejorado gracias a un espacio más acogedor, accesible y atractivo, que invita a la lectura autónoma y compartida. El alumnado participa de forma activa en las actividades que se desarrollan en la biblioteca, mostrando mayor implicación, autonomía y capacidad comunicativa. Además, la biblioteca se ha consolidado como un espacio inclusivo, capaz de acoger a diferentes grupos simultáneamente y adaptarse a las necesidades del alumnado, favoreciendo la atención a la diversidad.
De cara al futuro, el proyecto se mantendrá vivo al formar parte del PIIE y de la práctica docente diaria, con la biblioteca funcionando como aula transformadora. Se mantendrá el mobiliario flexible, se actualizarán los fondos y se incorporarán nuevas actividades metodológicas. Asimismo, se potenciará la participación del alumnado y de las familias, consolidando la biblioteca como un espacio inclusivo, polivalente y eje pedagógico del centro, adaptándose a futuras necesidades y garantizando su innovación permanente.