
Febrero nos invita a convertirnos en personas Guardianas del Agua, con un reto muy claro: cuidar ríos, mares y lagos reduciendo los residuos que generamos, especialmente durante los almuerzos.
En primer lugar, se promueve llevar el almuerzo en fiambrera reutilizable y evitar envoltorios desechables como plásticos, papel de plata o brics. El objetivo es avanzar hacia un centro con residuo cero, tomando conciencia de como nuestros residuos acaban contaminando el agua del planeta.
En segundo lugar, el reto anima al alumnado a observar sus hábitos y preguntarse: ¿realmente necesito este envase? ¿Puedo reutilizarlo? ¿Qué pasa con la basura que tiramos? Con pequeños cambios en el día a día, aprenden que cuidar el agua también es reducir residuos y consumir de manera responsable.
Este reto nos ayuda a entender que cada gesto cuenta y que, entre todas y todos, podemos hacer un gran paso para proteger el planeta.
