El pasado 9 de marzo, en el Aula Oberta y en el programa PFCB de Restauración y Bar hemos vivido uno de esos días que dejan huella.
Nos hemos despedido de Julio, un alumno muy querido que comienza una nueva etapa en su vida, más cerca de la naturaleza y del campo. Aunque las despedidas siempre tienen un punto de tristeza, quisimos convertir este momento en una celebración llena de cariño, reconocimiento y buenos recuerdos.
Le organizamos una graduación por todo lo alto a nivel de etapa, pero lo más especial fue que todo el centro se volcó en este día. Alumnado y profesionales de las diferentes etapas quisieron acompañarnos y participar, acercándose para entregarle regalos, detalles y, sobre todo, mucho afecto.
También tuvimos la suerte de contar con la presencia de su familia. Los papás de Julio compartieron este momento con nosotros, y su padre nos dedicó unas palabras muy emotivas que nos recordaron la importancia de cada paso que damos juntos.
Fue, sin duda, un día muy especial en el que todos disfrutamos mucho. Coronamos este día con un almuerzo especial a su salud. Y, sobre todo, nos quedamos con los aprendizajes que nos deja esta experiencia: despedirnos desde el corazón, valorar cada paso en el camino y, sobre todo, entender que la vida a veces nos lleva por rutas inesperadas que debemos saber aceptar con flexibilidad y cariño.
Julio, te deseamos lo mejor en esta nueva aventura. Siempre formarás parte de La Panda, Has dejado huella en el Burgos.
