
Por segundo año consecutivo nuestro centro ha participado en el Concurso de los Mejores Relatos Breves Juveniles de la Provincia de Alicante , que este año celebra su vigésimo aniversario. Más de 25.000 alumnos y alumnas de ochenta centros educativos de toda la provincia han presentado sus obras en esta edición.
El certamen literario tiene como objetivo fomentar la lectura, la escritura y la cultura entre los estudiantes de Enseñanza Secundaria (ESO), con alumnos de edades comprendidas entres los 11 y 15 años.
Una alumna de 1.º de ESO, seleccionada entre más de 25.000 relatos
Este año, el relato de nuestra alumna Irene Casanova Olivas, de 1º de ESO, ha sido seleccionado entre más de 25.000 textos presentados al certamen, un logro que merece ser celebrado. Aunque no obtuvo ninguno de los siete galardones otorgados, el hecho de haber sido elegida entre tantos participantes ya constituye un verdadero reconocimiento a su talento. Su obra formará parte de la recopilación de los 131 relatos destacados por su calidad literaria, originalidad y fuerza expresiva.
La gala de entrega de premios se celebró en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) el 8 de junio a las 19 horas y contó con la actuación de la Orquesta de Jóvenes de la Provincia de Alicante (OJPA) que brilló en su actuación, y que contó con la participación de uno de nuestros estudiantes, Álvaro Navarro. Cabe destacar que Álvaro no solo brilló en el escenario con su actuación, sino que también formó parte del certamen el año pasado como autor novel, lo que demuestra su versatilidad y compromiso con las artes.
A continuación, podréis leer y disfrutar del relato de “nuestra ganadora”.
¡Enhorabuena, Irene!
YO
Yo, una simple lágrima, una simple gota de agua; yo, parezco insignificante, pero en realidad estoy presente en la vida de cualquier persona. Soy la llave de tus cadenas, soy tu refugio en la tormenta, soy unas alas para alejarte y volar lejos de eso que te daña.
Puedo albergar desde el sentimiento más puro de alegría y felicidad, hasta una impotencia que quema dentro de tu corazón como una brasa incandescente; una gran tristeza que te ahoga y te descompone hasta el ultimo aliento, o el odio de una persona poseída por la ira, un sentimiento peligroso y, que al igual que todos, puede cercenar tu alma y tu mente si no se modera.
Soy un silencio a gritos que destapa una historia, revela una vivencia, una situacion insostenible que no te permite levantar cabeza y erguirte, una falta de confianza, una carencia de afecto, ese “Estoy orgullosa de ti” que no te dijo tu madre ayer, o ese “No sirves para nada” de tu padre ante la mala nota de matemáticas que sacaste la semana pasada.
Al igual que una novela, en un principio, nuestra vida, sus hojas, están vacías, despojadas de cualquier palabra, frase o sentido; es tras descartar ideas, borradores, escribir, borrar y reescribir, cuando por fin, después de muchas variaciones y desvíos, la novela llega a su fin, con o sin final feliz, ya no narra la historia, el camino, nuestro camino, la historia de nuestra vida, aquella que nosotros decidimos vivir y cómo, y que, en un momento dado y para desgracia de algunos, acaba por desvanecerse de forma repentina y en ocasiones vertiginosa. Aún no se sabe qué ocurre con todas estas historias. ¿A dónde van?, pero lo que sí que se sabe, es que todas ellas siguen un ciclo, porque aparte de tener una forma y cuerpo definido, todas ellas albergan un alma constituida por energía y sentimientos, que nos hace ser humanos y derramar lágrimas.
Al final de la novela nos damos cuenta de que realmente somos hojas mecidas por el viento, sin percatarnos, nos dejamos guiar por las personas, el momento, lo ocurrido, pero, sobre todo, por los sentimientos. Con certeza sé que son el arma más poderosa e hiriente, pueden provocar todo tipo de reacciones y en todo tipo de persona, al final todos somos vulnerables a ellos. No existe ningún ungüento capaz de sanar las heridas, o aliviar el dolor de una desilusión, un desamor o una pérdida.
Los sentimientos son parte de nosotros, vienen prescritos desde el día de nuestro nacimiento, por eso es importante conocerse a uno mismo, porque todo aquel que intenta luchar contra él mismo y sus pensamientos, acaba autodestruyendose, pues no se puede luchar contra la naturaleza, y menos contra una lágrima o un sentimiento.
Todo esto ocurre con la raza humana, una población vanidosa, que cree ser superior a otras, débil ante las adversidades, maquillada de mentiras y filtros que disgregan las personalidades, y crean un rebaño sin cultura ni inquietudes, incapaz de ilusionarse por nada, ni regalar una sonrisa, o una palabra bonita, porque al parecer es más importante todo aquello que hay dentro de esa pantalla, una puerta paralela al mundo real, que la desmembrana y rehace a su gusto, un medio para herir y procrear el dolor desde las famosas “redes sociales”, donde jóvenes y adultos exponen y venden su vida arriesgándose a ser atacados por personas aparentemente frías y malvadas, que amparados por un perfil se dedican a lacerar la autoestima de la gente por puro placer, por envidia, o simplemente por odio, porque cuando se miran al espejo les gustaría reflejar todo aquello que ven en las redes, cuerpos y vidas perfectas, caracteres seguros y grandes vidas sociales, casas y coches de ensueño, pero no valoran que realmente todo es una artimaña, que la vida de todas esas personas tiene una doble cara, como una moneda, la única diferencia es que da igual las veces que la lances, siempre será visible “la cara buena”. Se podría considerar que la vida es como una gran vitrina, aparentemente puede llegar a parecer perfecta, pero en su trasfondo se ocultan los problemas cotidianos que todo ser humano sufre en su día a día, desde grandes desgracias hasta ilusiones y alegrías. Quizá eso es lo que comporta que la vida no sea tan monótona, nunca sabes si lo que te deparará el futuro te hará reír o llorar. Por este motivo con la sabiduría que tan solo aporta el tiempo y una gran cantidad de vivencias, uno se da cuenta de que es una estupidez buscar la aceptación de personas ajenas, conocidas o no. La personalidad de una persona no debería necesitar la aceptación y opinión de otros, el camino es muy corto como para intentar agradar.
Hay que ser consciente de que es duro vivir en una sociedad que no te exige, que parece no necesitarte, una sociedad en la que llega a ser inverosímil la cantidad de estupideces que se cometen por falta de coherencia y humanidad, de compromiso con los demás y con el prójimo, porque al final el mundo es movido por aquellos valientes que apartan sus inseguridades e indecisiones y cooperan para mejorar las vidas humanas, sin importarles su situación, su edad…
Su energía y convicciones les impulsan a cambiar un mundo que desde un punto de vista crítico, tiene infinidad de problemas que aguardan a ser resueltos.
Hola, soy yo, una simple lágrima que desde el mutismo he sido testigo de la fragilidad humana, y que como condena eterna me limito a ser derramada en silencio, siendo fuente de desahogo y reflejo de aquello que las palabras callan y el alma no es capaz de mantener oculto.

