Dentro del proyecto Innovaplàstica, el alumnado ha viajado hasta la prehistoria para descubrir como las primeras personas utilizaban el arte para expresarse y comunicarse.
Inspirándonos en las pinturas rupestres de Altamira, hemos creado un gran mural colectivo que simula una cueva, donde cada niño y niña ha representado un animal con un significado especial.
Cada grupo ha adaptado la actividad a su nivel, utilizando diferentes técnicas como pintura de dedos, esponjas, ceras o estampación, experimentando con texturas y colores terrosos.
A través de esta experiencia hemos trabajado:
- la creatividad y la expresión simbólica,
- el trabajo cooperativo,
- y la conexión con la natura y los orígenes del arte.
El resultado ha sido una obra colectiva llena de emociones que da vida a nuestra propia “cueva”.
