🌿 Nace nuestro Club de Exploradores: aprender, convivir y cuidar la naturaleza 

En nuestro centro educativo hemos puesto en marcha una iniciativa muy especial: el Club de Exploradores, un espacio semanal que tiene lugar cada jueves durante el tiempo de patio y que transforma nuestros espacios exteriores —el aula exterior, el huerto, el bancal y el jardín interior— en escenarios vivos de aprendizaje, convivencia y descubrimiento. 

Este proyecto nace con una clara intención educativa: fomentar valores como la empatía, el respeto por el entorno natural, el trabajo en equipo y la inclusión de todo el alumnado. Además, se promueve la igualdad, la comunicación y el desarrollo de la autonomía en un entorno no formal y motivador. 

Durante las primeras semanas, el alumnado se fue acercando poco a poco al club. Los primeros exploradores eligieron sus apodos y comenzaron a construir juntos la identidad del grupo, explorando el entorno y compartiendo ideas sobre las actividades que querían desarrollar. 

Pronto comenzaron las primeras investigaciones: recogieron musgo para observarlo al microscopio y pequeños insectos que estudiaron con lupa antes de devolverlos a su hábitat. Estas experiencias despertaron la curiosidad científica y reforzaron el respeto por los seres vivos. 

También afrontaron retos de exploración en los que identificaban y recolectaban elementos naturales según sus colores, afinando la observación y la atención al detalle. 

El cuidado de los seres vivos cobró especial protagonismo al acondicionar el hábitat de una araña saltarina y al investigar sobre los insectos palo, que se convirtieron en mascotas del club. 

La creatividad tuvo un papel destacado gracias a propuestas lideradas por el propio alumnado, donde la naturaleza se convirtió en fuente de inspiración: diseñaron criaturas fantásticas a partir de elementos naturales y recrearon insectos utilizando palos, hojas y otros materiales del entorno. 

Como cierre de este periodo, elaboraron collares y llaveros de explorador utilizando técnicas de estampación con elementos naturales sobre pasta de secado al aire.  

El segundo trimestre comenzó con la observación de telarañas de araña tigre, lo que generó un gran interés por el mundo de los arácnidos. 

Nuevas exploraciones por el bancal permitieron descubrir zonas hasta entonces desconocidas para el  nuevo alumnado, como un pequeño puente, así como auténticos “tesoros naturales”, entre ellos una ooteca de mantis religiosa que posteriormente pudieron observar al microscopio. 

La conciencia ecológica se trabajó de forma práctica a través del diseño y mejora de comederos para pájaros. Tras comprobar que los primeros, elaborados con cáscaras de naranja, no resistían bien las condiciones climáticas, buscaron soluciones más duraderas reutilizando bricks de leche. Estos fueron decorados y posteriormente integrados en el entorno con elementos naturales. 

La imaginación y el trabajo en equipo también dieron lugar a la construcción de una cabaña con telas y cuerdas, creando un espacio simbólico de encuentro, juego y cooperación. 

Mucho más que un club 

El Club de Exploradores se ha consolidado como un espacio inclusivo, donde cada niño y niña encuentra su lugar, participa activamente y se siente parte de un grupo. A través del contacto directo con la naturaleza, el alumnado  desarrolla valores fundamentales para su vida personal y social. 

Seguiremos explorando, aprendiendo y creciendo juntos. 

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