VIAJE CULTURAL A LA VALENCIA GÓTICA
El alumnado de 2.º de Bachillerato ha disfrutado esta semana de una visita cultural a la Valencia gótica. El recorrido comenzó en el Palau de la Generalitat, que fue creado por las Cortes Valencianas en el año 1418 como órgano permanente, con cargos de tres años de duración y una función puramente de recaudación fiscal. Este año, por tanto, la institución valenciana cumple 608 años. Evidentemente, el nombre de Generalitat procede directamente de la Generalitat de Cataluña, cuyo primer presidente, Berenguer de Cruïlles, del brazo eclesiástico, fue elegido en las Cortes de Cervera de 1359.
Desde allí, por la calle Caballeros, en el corazón de la ciudad y antiguo foro romano, se llegó a la Plaza de la Virgen, donde confluyen el poder civil y el poder religioso. La Catedral, consagrada en 1238 por el arzobispo de Tarragona Pere d’Albalat, es una magnífica muestra del gótico catalán y presenta tres estilos arquitectónicos en sus respectivas puertas: románico, gótico y barroco. La Catedral alberga la tumba de Ausiàs March y está embellecida de manera sobresaliente por el majestuoso Micalet.
Desde la Catedral se visitó el Almudín y, posteriormente, pasando por la Plaza de la Reina, Santa Catalina y la Plaza Redonda, se llegó a la gran joya del gótico civil valenciano: la Lonja, uno de los mejores edificios góticos de Europa. El Consejo General de la ciudad ordenó su construcción en 1483 a los arquitectos Pere Compte y Joan Ibarra. El edificio alberga la Sala de Contratación (con columnas helicoidales), donde se instaló la Taula de Canvi, en funcionamiento desde 1407 (probablemente el primer banco europeo), y el Pabellón del Consulado del Mar, que recopila la primera legislación marítima del Mediterráneo —vigente para toda la navegación hasta el siglo XVII—, redactada en valenciano y base del actual derecho marítimo internacional.
La jornada finalizó con la visita a las Torres de Serranos (1392-1398), uno de los grandes referentes de la ciudad de Valencia. Los jurados de la ciudad encargaron su construcción al maestro Pere Balaguer, también autor del Micalet.