Orihuela, marzo de 2026
Quienes nos dedicamos a la enseñanza sabemos que la mejor forma de renovarse es ver cómo trabajan otros. Con esa idea en la maleta, y gracias al impulso del programa Erasmus+, pasé la semana del 16 al 23 de marzo metido de lleno en el día a día del Lycée Dessaignes, un centro con mucha solera en Blois, en plena región del Valle del Loira.
No ha sido un viaje de turismo, sino una inmersión en toda regla (lo que en el argot Erasmus llamamos job shadowing o observación profesional). Volver a las aulas del IES Gabriel Miró después de una experiencia así te hace ver las cosas con otra perspectiva.
Os cuento un poco lo más destacado de estos días tan intensos:
1. El español visto desde el otro lado
Lo primero que hice fue colarme en las clases de varios profesores de español del centro de acogida. Es curioso verse en el espejo ajeno. Me llamó mucho la atención cómo enganchan a los chavales franceses con nuestra cultura y las ganas que le ponen a la expresión oral. Por supuesto, aproveché para charlar un rato con los alumnos galos, resolver sus dudas sobre España y meterles el gusanillo de que vengan a conocer Orihuela y la Vega Baja. ¡Tenemos unos embajadores estupendos allí!


Tuvimos una reunión de trabajo muy productiva con el equipo de profesores que participan en proyectos internacionales del liceo. Cuando te sientas a hablar con colegas que gestionan proyectos a mil kilómetros de distancia, te das cuenta de los quebraderos de cabeza e ilusión que suponen estos proyectos. De ahí han salido ideas muy potentes para futuros intercambios de alumnos y profes. Esto es sólo el principio.
3. ¿Cómo funciona un instituto en Francia?
Pasar tantas horas allí me permitió analizar a fondo su organización. Tienen jornadas escolares más largas que las nuestras, pero el ritmo está muy pautado. Me pareció muy interesante la figura del CPE (Conseiller Principal d’Éducation), unos profesionales que se encargan exclusivamente de la convivencia, la asistencia y la vida escolar, descargando mucho a los docentes. Son detalles de gestión que dan comida para el coco.

4. Innovación real (y no solo sobre el papel)
El Lycée Dessaignes no se queda atrás en metodologías nuevas. Pude ver cómo funcionan sus proyectos de transición ecológica, donde los propios alumnos (los llamados éco-délégués) pinchan y cortan en las decisiones del centro. También trasteé con sus espacios de aprendizaje flexibles —adiós a las filas de pupitres de toda la vida— y sus herramientas digitales para evaluar el día a día sin machacar al alumno con exámenes tradicionales.
En resumen: vuelvo con la libreta llena de notas, alguna que otra ojera y muchas ganas de probar cosas nuevas en nuestras clases de francés. Al final, Erasmus+ sirve para esto: para abrir ventanas, airear las aulas y recordar que formamos parte de algo mucho más grande.
5. Descubriendo la cultura
Mi job shadowing me ha permitido, además, conocer lugares como el Museo Picasso en París, la ciudad de Blois y su castillo y otros castillos como Chambord y Cheverny. Estas visitas han supuesto un gran enriquecimiento tanto personal como académico, favoreciendo mi adaptación y autonomía.

Un grand merci al Lycée Dessaignes por hacerme sentir una más de la sala de profesores. ¡Seguimos caminando!
Elena Naharro Párraga