Miriam, Roos y Erica, estudiantes del ciclo de grado medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia, prácticas de 3 meses con Erasmus+ en Montijo (Portugal)

Roos Lut, Erica María Cerezo Vegara y Miriam Torres Carneiro, estudiantes de 2º curso del ciclo de grado medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia en el IES Gabriel Miró, han realizado su movilidad Erasmus+ Pro de 3 meses en una Residencia de personas mayores en Montijo (Portugal), del 3 de marzo al 31 de mayo de 2025, gracias al proyecto 2024-1-ESO1-KA121-VET-000199640 Y 2023-1-ESO1-KA121-VET-000116600.

Os compartimos los testimonios de las 3 estudiantes:

Testimonio de Roos Lut: “Durante mi estancia en Portugal, he aprendido muchas cosas tanto a nivel profesional como personal. En el ámbito laboral, he desarrollado mis habilidades prácticas en el cuidado de personas mayores, aplicando los conocimientos que había adquirido previamente. Aprendí a organizarme mejor, a trabajar en equipo y a adaptar mi forma de actuar según las necesidades de cada usuario. También mejoré en la comunicación con personas que tienen dificultades para expresarse, lo cual me hizo ser más paciente, empática y atenta a los pequeños detalles. Esta experiencia me enseñó la importancia de tratar a los demás con respeto, cariño y dignidad.

A nivel personal, aprendí a desenvolverme en un entorno nuevo, lejos de mi familia y mi rutina habitual. Descubrí que soy capaz de adaptarme a diferentes situaciones, convivir con personas de distintas culturas y solucionar imprevistos por mí misma. Además, mejoré mi autonomía y maduré emocionalmente. Me di cuenta de que salir de la zona de confort da miedo, pero también ayuda a crecer. Valoro más todo lo que tengo y me siento orgullosa del progreso que he hecho. Esta experiencia ha sido un gran aprendizaje que sin duda me acompañará en el futuro.”

Testimonio de Erica: “Lo que aprendí como resultado de participar en la actividad de movilidad Erasmus en estos 3 últimos meses en Casa Europa fue valioso tanto a nivel profesional como personal. En primer lugar, mejoré mis habilidades sociales y de comunicación, ya que interactuar con personas mayores de diferentes orígenes me permitió comprender la importancia de la empatía y la escucha activa. Aprendí a adaptar mi comunicación según las necesidades de cada residente, lo cual fue fundamental para establecer una relación de confianza y apoyo mutuo.

En el ámbito laboral, desarrollé habilidades organizativas y de trabajo en equipo, ya que la rutina diaria que seguíamos requería de coordinación y planificación. Desde el desayuno hasta las actividades de manualidades, cada tarea estaba sincronizada con un horario específico, lo que me enseñó a ser más eficiente y a gestionar mi tiempo de manera adecuada.

Además, la experiencia de trabajar en una residencia de mayores me permitió adquirir conocimientos en el cuidado de personas mayores, especialmente en aspectos relacionados con la gimnasia geriátrica y las tareas de higiene. Aprendí a adaptar las actividades físicas y recreativas a las capacidades de cada residente, lo que fue un reto, pero también una experiencia de gran valor.

Por otro lado, las visitas a ciudades como Lisboa, Sintra y Cascais me dieron la oportunidad de expandir mi perspectiva cultural, comprendiendo mejor la historia y las costumbres portuguesas. Esto enriqueció mi experiencia, no solo desde un punto de vista profesional, sino también personal, ya que pude disfrutar de nuevas vivencias y compartir momentos con personas de diferentes culturas.

En resumen, la movilidad en Casa Europa me permitió mejorar mis habilidades interpersonales, de organización y en el cuidado de personas mayores, al mismo tiempo que amplié mi conocimiento sobre la cultura portuguesa, lo que me hizo crecer tanto en el ámbito laboral como en el personal.”

Testimonio de Miriam: “Durante mis prácticas de Erasmus en una residencia de ancianos en Portugal, aprendí muchas cosas valiosas. Primero, comprendí la importancia de brindar un cuidado adecuado a las personas mayores, adaptándome a sus necesidades físicas y emocionales. Ayudaba con tareas diarias como la higiene, la alimentación o la administración de medicamentos, lo cual me permitió desarrollar paciencia y empatía.

También aprendí a trabajar en equipo, ya que en la residencia todos los profesionales debían coordinarse para asegurar el bienestar de los residentes. Esto me enseñó a colaborar con médicos, terapeutas y otros cuidadores.

Otra lección importante fue la comunicación. Tuve que aprender a interactuar con personas mayores, muchas de las cuales tienen dificultades cognitivas o físicas, lo que me ayudó a mejorar mis habilidades interpersonales y mi capacidad para manejar situaciones difíciles.

Además, pude conocer cómo funciona el sistema de salud y servicios sociales en Portugal, lo cual me dio una nueva perspectiva sobre la atención geriátrica. Y, por supuesto, al estar inmerso en la cultura portuguesa, tuve la oportunidad de aprender sobre sus costumbres y valores, lo que hizo la experiencia aún más enriquecedora.

En resumen, estas prácticas me permitieron crecer tanto profesional como personalmente, aprendiendo a cuidar y respetar a las personas mayores, mientras me sumergía en una cultura diferente.”

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