Hemos disfrutado de una provocación de experimentación con la granada. Los niños y niñas han podido manipularla con diferentes utensilios (cucharas, pinzas, lupas…), observando los granos, la textura, el color intenso y el olor. A través de esta exploración sensorial, han hecho descubrimientos sobre cómo es por dentro, o que pasa cuando lo abrimos o la presionamos.
Después, hemos conectado esta vivencia con una propuesta de interpretación libre de paisajes de otoño. A partir de imágenes reales, los niños han observado colores, formas y texturas propias de la estación y han creado sus propias representaciones, escogiendo los colores.
Con estas actividades favorecemos la curiosidad, la experimentación, el lenguaje sensorial y la creatividad, respetando el ritmo y la mirada de cada niño.

