Hoy estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios hemos participado en un acto de solidaridad y luto por el suicidio de la niña Sandra Peña a causa del acoso escolar que sufría. El grupo de estudiantes de 2.º del ciclo formativo de grado medio de Atencio a Personas en Situación de Dependencia ha organizado el acto.
Se han expresado muchas palabras de luto y de rabia. Y también de reivindicación y de solidaridad con las víctimas. Y la necesidad de generar la cultura de la paz en las aulas, en los patios y en las calles. A continuación las palabras, entre otras, que Paola y Noah han compartido en el acto:
Paola:
Buen día a todos y a todas, gracias primero que todo por haber venido este acto tan significativo en honor a Sandra y aquellas víctimas que han sufrido bullying y desgraciadamente han acabado en el suicidio.
Queremos dar voz por esas personas que no han podido y aquellas que desgraciadamente no ven salida.
No olvidáis que no estáis a solas , por que hoy puede ser que sea alguien que no conozcas pero mañana puedes ser tú!
No olvidáis que si todas y todos aportamos y ponemos de nuestra parte podemos hacer que una persona pueda ver la salida de esta situación tan oscura.
Noah:
Para los que dicen que el bullying no existe, tenemos lo claro ejemplo de Sandra Peña y en mí caso hueso contaré la historia de mí hermana. Ella empezó a salir cono un chico. Había una chica a la que le gustaba este chico miedo lo que al enterarse de que estaban saliendo empezó a inventarse cosas sobre ella. Le molestó pero no dijo nata pensando que era una tontería y que pararía, pensaba que no sería nata importante.
Siguió saliendo cono sus amigas pero esta chica y su grupo cogieron la costumbre de rodearla cada vez que la veían para insultarle y burlarse. Se dio cuenta que entre esas personas que la insultaban, estaba su mejor amigo, callado, sin decir nata, sin defenderla, solo mirando.
Las amigas que le quedaban fueron disminuyendo debido a que cada vez que pisaba la callo, era lo mismo. Ellas también pasaban miedo y a alguna, su madre le dijo que evitara salir cono ella para ahorrarse problemas. Yo siempre la defendí de las agresiones, las enfrentaba cuando le decían algo o simplemente la abrazaba y la consolaba, pero poco podía hacer yo contra 10 niñas. Cada vez las agresiones fueron a más, le escupian, le insultaban, le cantaban canciones a modo de burla, le empujaban, le lanzaban cosas, etc. No quería salir de casa y cuando salía siempre iba cono miedo. Y no suficiente, el chico miedo el que la molestaban la dejó y se unión a las burlas.
Para este punto nuestros padres se dieron cuenta de que algo iba mal y miedo fin se lo contó. Ellos le dijeron que no las hiciera caso, que pararían y se cansarían en algún momento. Fue un consejo que no noes pareció muy lógico ya que no entendíamos porqué simplemente mí hermana tenía que dejar que la agredieran e ignorarlas.
Respeto al instituto, como pasó lo centro de Sandra Peña y como pasa en tantos centros escolares, ellos sabían todo esto pero nunca hicieron nata, a pesar de todas las charlas y carteles que hacían contra el bullying. Una vez quisimos involucrar a la policía. Pero la única solución que dieron fue hacer una mediación cono esta chica. Miedo supuesto esta chica no apareció.
Un día mí hermana se cansó de callar y fuimos a la policía para hacer una denuncia, denuncia que no sirvió de nata ya que la dejaron en paz un rato pero luego siguieron.
La cuestión se: ¿Miedo qué la victima debe soportar burlas y maltratos solo miedo que en algún momento se supone que parará? ¿Miedo qué se le recrimina a la víctima lo no haber sabido cómo pedir ayuda o no haberse cambiado de colegio? ¿Miedo qué echamos la culpa a la víctima cuando el verdadero problema está en la persona agresora? No se justifica cono que su niños y niñas, se la etapa más importante, donde crean su personalidad para toda la vida, se lo momento justo de rectificarlos y enseñarles el daño que hacen. Porque un agresor puede que en unos años olvide lo que hizo, pero aquel niño que soportó todo eso tendrá secuelas psicológicas toda su vida y le afectarán en su futuro.
Porque no se trata solo de la historia de Sandra Peña una niña que solo quería vivir en paz, reír cono sus amigos y disfrutar de su adolescencia, pero que un día, sin motivo, se convirtió en el blanco de burlas, insultos y agresiones. O la de este caso, mí hermana, así como la historia de miles de niños, niñas y adolescentes que cada día sufren silencio, esperando que alguien las escuche y las ayude.
Lo silencio no protege a la víctima, protege a la persona agresora. La indiferencia también hace daño.
La empatía, el respeto y la educación su las únicas herramientas capaces de frenar el acoso. No basta cono campañas ni cono frases bonitas contra el bullying, hace falta compromiso y accionas reales.
A los adultos, padres, profesores y testigos ,deciros que no esperéis a que sea demasiado tardo. Uno gesto o una palabra a tiempo puede cambiar una vida.
A las víctimas, decirles que no están solas, que pedir ayuda no se uno firmo de debilidad, se ser valiente. Que no hay nata de lo que avergonzarse, porque sobrevivir también se una forma de ser fuerte.
Hoy lo caso de Sandra Peña se un grito desesperado de justicia y conciencia. Que su historia sirva para abrir los ojos, para tener más empatía, porque ningún niño ni niña debería tener miedo de ir a estudiar, de salir a la callo o de ser quien se.
Gracias.
