¡GRACIAS, SALU!

Nuestra compañera Salud Bernabéu nos ha regalado esta belleza que, desde hoy, luce en el rincón del lector de la biblioteca. Es un homenaje a Emilia Pardo Bazán, una escritora que, desde su situación de privilegio social y cultural, creó una Biblioteca de la mujer (1892-1917), consciente de la importancia de la cultura para la emancipación femenina. Gracias, Salu, tú también eres un regalo.

TRANSMITIR LA PASIÓN

Elena Escribano – 7 de marzo de 2017 – Blog de Vicens Vives

Los alumnos no leen salvo que se les ordene para una evaluación o se les motive diariamente en el aula y se les hable de la lectura con emoción y como el mayor descubrimiento de sí mismos. Y eso solo es posible en el día a día. Un recetario no sirve para nada.

De todas formas, si tuviera delante un grupo de profesores a los que les guste leer y quieran transmitir esa pasión a sus alumnos les daría una especie de Decálogo:

1.- Si te gusta leer y te has divertido leyendo, cuenta a tus alumnos tus experiencias con los libros, lo que descubriste y lo que te hizo mejor persona gracias a la lectura.

2.- Lee en voz alta todos los días a tus alumnos, al menos unos minutos. Transmite la emoción que sentiste con los textos que hayan sido importantes para ti y explícales por qué. Estos son unos momentos de intimidad impagables entre personas que disfrutan con la lectura.

3.- Haz que tus alumnos sientan esos momentos de lectura en voz alta como un regalo personal que les haces.

4.- Estimula a tus alumnos para que hagan lo mismo y lean en voz alta los poemas o fragmentos o canciones que hayan sido importantes en sus vidas. Anímalos a que expliquen por qué lo han sido. Deben sentirse como una colectividad que se regala mutuamente sus mejores experiencias lectoras y esto es un acto de generosidad. Además crea lazos afectivos. Pocas cosas unen más que compartir el descubrimiento, la belleza y la sabiduría.

5.- Dedica un día a la semana, a la quincena o al mes a hacer un libro-forum en clase de la obra que se está leyendo en clase en esas semanas. Debe ser una hora de convivencia relajada en la que el profesor plantea cuestiones esenciales de la obra y estimula a los alumnos con ideas provocativas para que los alumnos se las rebatan y den las suyas propias.

6.- En las clases debiera haber un «árbol de los libros». Es muy fácil: se recorta un tronco de cartulina marrón y se pega en la pared opuesta a la pizarra. En sus ramas se pegan hojas hechas con cartulina verde claro o blanca con el nombre de los libros que se están leyendo o se leen durante el curso.

También con citas o poemas o versos o fragmentos de especial belleza que los alumnos van añadiendo conforme los van descubriendo a lo largo del curso. En cada hoja aparecerá el nombre del alumno. Estas hojas de árbol las puede empezar el profesor con los fragmentos o poemas leídos en clase en voz alta ya señalados en el punto 2 y completadas con los poemas o fragmento de los alumnos del punto 4.

7.- Las clases dedicadas a la lectura en voz alta de textos o poemas pueden hacerse bajo el árbol de los libros dando la vuelta a la clase. Dependiendo de la edad de los alumnos, el profesor dará a esta clase un halo más o menos mágico, moderno, provocador. Va en gustos o posibilidades.

Lo importante es que el alumnado sienta que es un momento especial en el que damos entrada a un mundo distinto. Deben sentir que atraviesan la puerta del misterio y de la aventura del saber, de la diversión y de la belleza.

8.- Bajo el árbol de los libros, los niños o adolescentes tomarán la palabra individualmente para contar sus experiencias lectoras. En ese momento ellos son los protagonistas. Cada alumno se levanta de su sitio, se coloca bajo el árbol y se dirige a los demás en un ambiente de respeto y complicidad.

9.- Antiguamente los cuentos se contaban alrededor del fuego o junto al agua para impedir que los seres fantásticos que los poblaban pudieran salir de ellos y dañar a los que los escuchaban. También ayudaba una frase que hacía de llave de entrada y salida del mundo de la fantasía: «Érase una vez» y «Y fueron felices y comieron perdices». Estos rituales centraban el espacio-tiempo y daban plenitud al momento mágico del cuento.

Nosotros podemos sustituirlos por una velita encendida, en el caso de que nos dejen, o una frase especial de entrada y salida a nuestra hora de lectura. Dependerá del centro escolar y de la fantasía del profesorado.

10.- Nunca transmitiremos algo que no sintamos. A los niños no podemos engañarlos, nos olfatean la pasión, el interés, el miedo o la desidia. No se enseña lo que no se conoce.

ENCUENTRO CON ELENA ESCRIBANO

El pasado lunes 2 de marzo tuvimos la suerte de disfrutar de la poesía de la Generación del 27 de la mano de Elena Escribano, dentro de las actividades de fomento de la lectura a través de los fondos de Biblioinnova’t y de la gentileza de Vicens Vives.
Elena supo acercar al alumnado la poesía de esta magnífica generación, demostrando que los poemas no hablan únicamente de lo que les sucede a los poetas, sino, sobre todo, de lo que nos sucede a nosotros. Porque la poesía habla de ti.

DÍA DEL LIBRO

El 23 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Libro, una fecha que nos recuerda algo esencial: leer nos hace crecer, nos acompaña, nos cura y nos conecta. Porque un libro no es solo papel y tinta; es un refugio, una aventura, una mano tendida.

Leer a alguien, dejar que te lean, escuchar un cuento o contarlo tú mismo son formas maravillosas e íntimas de crear vínculos entre las personas. Las historias compartidas llenan nuestra vida de voces, de risas, de preguntas que solo los libros saben despertar.

Hay magia en el contacto del papel, en pasar una página con cuidado, en ese olor inconfundible de los libros nuevos llenos de promesas, y en el perfume suave de los libros viejos que guardan secretos tras cada página. Una magia que no tiene una tablet o un móvil.

Sentarte con un libro y perderte entre sus páginas es un acto maravilloso. Olvidar el reloj, olvidar el ruido, dejar que las palabras te lleven a lo que no te atreves a preguntar o incluso a lo que no te atreves a vivir para que encuentres el valor de atreverte. Los libros son valientes por nosotros: nos enseñan, nos empujan, nos acompañan y nos dan alas.

Leamos y celebremos siempre a quienes nos leen, a quienes nos cuentan, a quienes nos escuchan, y a quienes sueñan con nosotros con un libro entre las manos.

HAI EXCOMUNION

El 14 de noviembre del año 1568 el Papa Pío V estableció un decreto por el que se excomulgaba a los ladrones de libros. A partir de entonces las bibliotecas muestran una copia de este decreto, en un lugar bien visible para advertir y evitar tentaciones. En la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, sobre la puerta de entrada, aún se puede ver la Cédula de Excomunión que advierte que se excomulgará a quien robe algún libro de la biblioteca.

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona o de una confesión religiosa. Durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero debe cumplir sentencia, de ahí el nombre de la misma. En los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente y de tomar parte en las ceremonias religiosas.

Se trata del primer sistema anti-hurto que utilizaron las bibliotecas basado más en la persuasión moral que en cualquier otro artilugio técnico. Actualmente en casi cualquier tienda de regalos es posible comprar por solo unos pocos euros una reproducción en cartón o sobre tabla de esta cédula para ponerla en nuestra biblioteca personal. Un buen detalle para regalar y quedar muy bien. Pero mejor visita Salamanca y la ves en persona.

Copiado del Blog de la biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca

CURIOSA COINCIDENCIA

En 1995, la UNESCO declaró oficialmente el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, con el objetivo de promover el acceso a la lectura, proteger la propiedad intelectual y destacar el papel fundamental de los libros en la transmisión del conocimiento y la cultura.

Esta celebración tiene su origen en una coincidencia histórica muy significativa: el 23 de abril de 1616 fallecieron tres grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega.

Más tarde se descubrió que no murieron exactamente el mismo día según los calendarios de la época, pero esta coincidencia simbólica llevó a elegir esta fecha como un homenaje a la literatura.

En muchos lugares, especialmente en Cataluña, esta fecha coincide con la festividad de Día de Sant Jordi, donde es tradición regalar libros y rosas, creando una hermosa combinación entre cultura y afecto.

Celebrar el Día del Libro es, en definitiva, una oportunidad para acercarnos a nuevas historias, descubrir autores y recordar que la lectura es una puerta abierta al aprendizaje, la imaginación y la creatividad.

DÍA DE LAS ESCRITORAS

¿Sabías qué? El Día de las Escritoras este año ha sido el 13 de octubre. Decimos » este año» porque no tiene día fijo, sino que lo celebramos el lunes anterior al día de Santa Teresa, 15 de octubre, en honor a una de nuestras más insignes escritoras del Siglo de Oro.

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