Decía Platón que la poesía era “esa cosa liviana, alada y sagrada”, semejante a un pájaro o un ángel, intangible, que no se podía atrapar ni enjaular. Lo cierto es que si nos transportamos a la realidad de nuestras aulas, intangible podría ser sinónimo de inteligible. Lo cierto es que nuestros alumnos leen poco, en general, y menos aún si se trata de poesía. Lo cierto es que según una leyenda urbana se trata de un género tan elitista que solo los entendidos tienen acceso a ella. Lo cierto es que pese a que intentamos meterla en nuestras clases con calzador no es para nuestros pupilos ni un “misterio” como pensaba Lorca ni un “intento de aproximación a lo absoluto” como sustentaba Juan Ramón Jiménez ni una “expresión de belleza” como decía Borges ni “erotización del lenguaje” como afirmaba Octavio Paz, y menos aún lo asocian a ese “tú” becqueriano que sonaba tan cercano y a la vez tan lejano, imaginario e inaccesible como la misma poesía.


Hace unos años mi interés por el pensamiento visual, por adoptar nuevas técnicas y nuevos retos en mis clases, me llevó a la siguiente frase de Leon Daudet que dice así: “Los poetas son hombres que han conservado sus ojos de niño”. Esta idea me hizo pensar que posiblemente la culpa de alejarnos de la poesía como también la de alejarnos de dibujar, pintar o jugar estaba ligada intrínsecamente con la idea de crecer, de hacernos mayores. Esta sería la razón fundamental por la que algunos pocos privilegiados se niegan a abandonar del todo el mundo de la infancia aferrándose a la poesía, el dibujo o la pintura como si fuera el único hilo que les conecta directamente con esa etapa que no volverá. Después de tantos años intentando atrapar a los alumnos en las redes de la poesía, sigo sin tirar la toalla, y años tras año, busco fórmulas nuevas para leer poesía en clase y, por qué no, para crearla. Pienso como Jean Cocteau que la poesía es imprescindible; pero, como él, todavía no tengo claro para qué. Yo que soy poeta frustrada por la gracia de Dios y por mi escaso esfuerzo y débil voluntad, no desfallezco en mi intento de hacer entender a nuestros jóvenes que la poesía es necesaria para expresar con pocas palabras lo esencial, en un intento de hacernos sentir una emoción única, intransferible que nos remueva a veces las entrañas, y por qué no, el corazón.
Por todas estas razones, a finales de febrero se llevó a cabo en la biblioteca un recital poético a cargo del profesor de Lengua castellana y Literatura del IES Playa de San Juan, Juan Antonio Olmedo, sobre los poemas de Lorca que han leído y analizado los alumnos de 2º Bachillerato. Un intento más de comprender la poesía,de la mano de Lorca, a través de sus temas, sus símbolos y recursos más característicos.
Sigamos reivindicando la poesía en nuestras aulas, insistamos en su lectura y en su análisis. Que sea solo un pretexto para crear, pensar y expandirnos. Si es cierto que nos conecta con la infancia, pues no crezcamos nunca.
Elvira Berbegal Coloma
