Pablo Valls, actual alumno de 1.º de Bachillerato Científico de nuestro instituto, inició su camino en el mundo del yudo en la temprana edad de seis años al Yudo Club Canet. Motivado por la investigación de una alternativa deportiva más allá del fútbol, sus primeros pasos en el tatami no fueron sencillos. Sin embargo, gracias a un esfuerzo constante y al apoyo fundamental de su entrenador, Pablo consiguió una evolución progresiva que lo llevó a entrenar con categorías superiores, marcando un punto de inflexión clave en su trayectoria deportiva.
Este compromiso empezó a dar sus frutos rápidamente con una destacada acumulación de éxitos en competiciones oficiales. Durante sus primeros años, consolidó su presencia en el podio con bronces en la Liga Federación Valenciana y el Trofeo Tombatossalts el 2017, seguidos de una progresión ascendente el 2018 y 2019. En este periodo, destacó especialmente con el oro en la Liga Federación Valenciana y varias platas tanto en el Campeonato Autonómico de Valencia como en la Liga Mediterráneo de Cataluña, culminando en 2020 con una nueva medalla de oro federativa.
En la etapa más reciente, comprendida entre los años 2023 y 2025, Pablo ha mantenido un alto nivel competitivo en el ámbito autonómico e interprovincial, sumando cuatro medallas de bronce a su palmarés. Su dominio en las Copas Federación Valenciana ha sido especialmente notable, consiguiendo un total de dos oros, tres platas y un bronce. Finalmente, su proyección ha traspasado fronteras con la participación en competiciones internacionales, donde ha obtenido tres medallas de plata que certifican su madurez deportiva y una progresión que parece no tener techo.
Además de su consolidada carrera en el yudo, hace dos años que Pablo decidió ampliar sus horizontes deportivos iniciándose en la práctica del sambo. En esta disciplina, los resultados han sido igualmente excelentes, destacando especialmente con una medalla de plata y una de bronce en campeonatos nacionales, además de dos platas en el ámbito autonómico. Esta polivalencia y el éxito en ambas modalidades le han permitido lograr la consideración oficial de deportista de élite, un reconocimiento a su constancia, disciplina y capacidad de sacrificio.
Más allá de los trofeos, la práctica de estos deportes de contacto ha sido fundamental en su desarrollo personal, aportándole una gran tranquilidad, serenidad y una notable capacitado de autogestión emocional. Durante la etapa de Primaria, el yudo fue una herramienta clave para aprender a canalizar sus emociones y afrontar las dificultades con perseverancia. Así, valores como la sinceridad, la responsabilidad y el compromiso se han convertido en los pilares de su vida, entendiendo siempre el deporte como un complemento esencial de su formación académica.
Con la mirada puesta en el futuro, el objetivo de Pablo está claro: continuar entrenando y compitiendo al más alto nivel en yudo y sambo para consolidarse definitivamente como un referente en ambas disciplinas. Por todo ello, recomienda estos deportes a todos los jóvenes, convencido que, más allá del rendimiento físico, son una escuela inmejorable para fomentar la calma, el respeto mutuo y el crecimiento personal.




