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Durante mi movilidad Erasmus+ fui acogida por “La Universitat Perpignan via Domitia”, donde pude acudir a clases, charlas y actividades como fueron “La Historia de Cataluña, Dialectología, Andorra i Dret, i institucionscatalans”. En ellas pudimos observar y aprender cómo se desarrollan las clases en catalán, aparte de aprender cosas nuevas de los Países Catalanes y Andorra que no sabía: nos explicaron cómo se formó la “llenguad’Andorra”, las leyes y los decretos ley que tienen para formalizar la lengua catalana, y cómo estaba formado el gobierno de Perpiñán etc. Me han parecido muy interesantes, aparte de ampliar mis conocimientos y sobre todo tener más cultura general, tan importante en esta vida.
Vimos también como impartían clase de catalán a niños de primaria, ya que fuimos a visitar la “ESCOLA BRESOLA”, una escuela de primaria donde se imparten todas las semanas tres cuartos de hora de clase, para que vayan habituándose al idioma y no llegar a perderlo en la ciudad.
También pudimos disfrutar de una charla impartida por “LLETRA FERITS”, en la cual aprendimos cosas nuevas y curiosas del catalán, por ejemplo, te decían como se decía la misma palabra en diferentes zonas geográficas y veías cómo no había tanta diferencia. Otro día pudimos disfrutar de una lectura dramatizada de los cuentos que uno de ellos escribe.
Mi experiencia en Perpiñán ha sido muy agradable tanto en la universidad por aprender cosas muy curiosas y de gran interés cultural e histórico, que me han sorprendido para bien. Por ejemplo, como es la vida en Andorra con sus peculiares normas tanto para poder trabajar como para poder vivir allí. También me impresionó mucho la historia y como se formó a nivel de la lengua catalana, enseñando a niños de primaria introduciéndoles esta lengua. Fuimos a un colegio de primaria para ver cómo les enseñaban las clases a los niños de diferentes nacionalidades aunque todos hablaban francés. Me impacto el gran interés que tenían estos por aprender catalán.
De la ciudad de Perpiñán y alrededores, una de las cosas que más me llamo la atención fue lo pronto que cierra los sitios públicos para poder visitarlos, como lo económico que es el transporte público, para poder ir tanto a la universidad, por ser gratuito, como para ir a los pueblos de alrededor y la buena combinación que tienen. También me impacto mucho la gran cultura histórica que hay en Perpiñán, Tienen sitios de mucha importancia histórica muy bien conservados para que no se pierda su historia. A nivel personal irme a otro país como Perpiñán a mí me ha enriquecido tanto interiormente como persona porque me ha demostrado que puedo valerme por mí misma y defenderme en otro país diferente al mío sin conocer el idioma ni el país, como a nivel cultural porque he aprendido sobre todo, mucha historia que no es de España, pero que tanta ha influido en España por estar tan próxima, algunas costumbres de Francia, que no están nada mal, como por ejemplo llegar pronto a casa por la tarde te da más tiempo a estar con la familia y haciendo cosas con ellos cosa que aquí en España se llega muy tarde y no da tiempo a nada. A nivel educativo, me ha sorprendido mucho como no se ha llegado a perder el idioma catalán, como lo siguen impartiendo y como la gente que lo habla lo defiende.
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Un buen sábado cogí un tren que salía de nuestra estimada estación del Norte. Este tren paró en Barcelona, pero yo no tenía bastante; quería reunir a la verdadera Cataluña Norte. Justamente por eso cogí otro, que me llevó hasta la Gare de Perpignan, donde pude decirme que, por fin, me encontraba en la verdadera Cataluña Norte: en el Rosselló.
Fui a Perpiñán el fin de semana previo a comienzos de las clases, y el aire cerca y del norte de los Pirineos me hizo saber que no me estaba equivocada; en efecto, era a mi destino. Un autobús me protegió del aire y me llevó al apartamento que había alquilado, en medio del centro histórico de la ciudad.
De lunes a miércoles acudí en la Universidad de Perpiñán vía Dominica. En concreto, estos días hice un poquito mío lo IFCT (Instituto Franco-Català Transfrontalier). Y tengo suerte, puesto que este fue un Instituto muy acogedor, con un profesorado versado en la historia de los Pirineos, de Cataluña y de Andorra. Pude aprender sobre el tratado de los Pirineos, sobre las Cortes de Barcelona y sobre las características del país andorrano. Además, el jueves pude ir a una clase organizada por el ENCUENTRO, un proyecto de promoción del catalán en las escuelas de infantil y primaria de la zona. Allí pude presenciar una clase de catalán dirigida a chicas y chicos de cinco años.
El domingo anterior a comienzos de las clases, me aventuré a ir a Prades de Conflent, a pesar de que el estrepitoso viento me obligó a volver a Perpignan antes de tiempo. Sin embargo, al mismo Perpignan se puede visitar el Castell de los Reyes de Mallorca. Por recomendación de alumnas y profesores, mi compañera de Erasmus me dedicó un día a explorar Colliure, una ciudad que se tiene que visitar si te encuentras en el Rosselló, donde hará falta, también imperativamente, visitar el Castell Real de Colliure. Antes de marchar del Rosselló decidí visitar la imponente fortaleza de Salsas-le-Château, marcadamente imponente ya desde el exterior. La conclusión es que cualquier destino en el Rosselló es una apuesta segura, por el hecho que toda la zona es un compendio de la historia bèl•lica que sucedió entre la corona de Aragón y la corona francesa.
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Mi estancia de movilidad en Turín ha sido una experiencia enriquecedora que ha superado mis expectativas iniciales, tanto en el plano académico como personal. Durante esta semana, tuve la oportunidad de integrarme en el día a día de una escuela de adultos donde compartí aula con un grupo heterogéneo formado por personas de diversas nacionalidades, culturas, religiones y sexo. Lo que más me llamó la atención desde el primer momento fue como la diversidad enriquecía el ambiente de aprendizaje, convirtiendo el lugar en un espacio de respeto y convivencia.
Durante mi estancia allí pude asistir a lecciones de diferentes materias, ya que el alumnado puede presentarse, a final de año a unas pruebas para obtener el diploma de la escuela media. Me resultó muy interesante la capacidad del profesorado para integrar contenidos de forma multidisciplinar. Un claro ejemplo fue una clase que combinó la historia de Italia con las matemáticas; en ella, estudiamos el fascismo italiano, la liberación y la posterior formación del sistema de gobierno bajo la nueva Constitución. Lo más destacable fue participar en un role-play donde simulamos ser ciudadanos italianos votando en el histórico referéndum entre República o Monarquía, para después trabajar los conceptos matemáticos a partir de los resultados obtenidos. Además de esta actividad, pude asistir a clases de ciencias enfocadas en las energías renovables y no renovables y a diversas sesiones de lengua italiana. En estas últimas, observé la realidad social de la escuela: la convivencia de alumnado con estudios en sus países que no pueden convalidarlos en Italia, junto a otros que carecen de estudios previos, pero que comparten el objetivo común de aprender la lengua italiana y obtener el diploma de la escuela media para poder integrarse laboralmente en Italia.
Asimismo, como profesora que soy, me resultó muy gratificante observar el enfoque humano del equipo del centro. Más allá de la transmisión de conocimientos teóricos, hay un trabajo social y una relación de profundo cariño hacia el alumnado de parte de todas las personas que forman parte de la escuela. Se nota que son conscientes de que estas personas inmigrantes no tienen una vida fácil y ese apoyo emocional es fundamental para ellos. Durante esos días también tuve la oportunidad de intercambiar experiencias de vida con el alumnado, comunicándome siempre en italiano, lo que me permitió conocer sus realidades de primera mano. Para cerrar mi estancia con ellos, el último día pude hacer una breve exposición sobre mi ciudad, Valencia, y sobre la escuela donde estudio italiano (EOI Quart de Poblet). Además, pudimos celebrar el fin de la experiencia probando la Colomba, un dulce típico de la Pascua que trajo una de las profesoras de italiano.
Por otro lado, aunque la escuela se encontraba en Chivasso, un pueblo a unos 20km de Turín, podía ir con tren cada día des de la ciudad, que era donde me alojaba, y esto me permitió sumergirme en su cultura e historia. Durante mi tiempo libre, aproveché para visitar museos, pasear por sus calles y hacer un tour en italiano para conocer mejor su historia; y cenar con la responsable del Erasmus de la CPIA de Torino y otras personas de movilidades Erasmus que se encontraban en otras sedes compartiendo nuestras experiencias.
En definitiva, esta movilidad ha supuesto para mí una experiencia fructífera a nivel lingüístico, personal, profesional y cultural. Por todo ello, no puedo más que animar a cualquier persona de la escuela a vivir una experiencia como esta.
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Mi experiencia general de la movilidad ha sido muy gratificante desde el primer momento. El centro nos lo puso todo muy fácil desde nuestra llegada, lo que hizo que la adaptación fuera mucho más sencilla de lo que esperábamos. Aunque el primer día nos costaba un poco comunicarnos en alemán, el profesorado entendió perfectamente que nuestro principal objetivo era practicar el idioma, por lo que en ningún momento tuvieron prisa ni nos forzaron a cambiar al inglés, a pesar de que tanto ellos como nosotros lo dominábamos bien. Al contrario, mostraron mucha paciencia y dedicación, explicándonos todo con claridad y animándonos a mejorar poco a poco.
El funcionamiento de las clases fue bastante flexible. Contábamos con un horario personalizado que nos permitió movernos por distintas clases según nuestros intereses, lo cual fue muy positivo porque pudimos conocer diferentes dinámicas y estilos de enseñanza. La mayoría de los profesores nos invitaban a participar activamente, algo que se agradecía mucho, ya que hacía las clases más dinámicas y evitaba que se volvieran monótonas. Además, todos los días teníamos una pausa para descansar y desconectar un poco. La escuela también contaba con una cafetería donde podíamos tomar algo y compartir tiempo con otros estudiantes.
Uno de los aspectos más positivos fue la gente que conocimos. Durante las clases interactuamos con otros estudiantes con los que rápidamente hicimos amistad. Quedábamos con ellos fuera del horario académico para seguir practicando alemán y conocer mejor la cultura local. Nos invitaron a hacer un pícnic, nos enseñaron diferentes lugares de la ciudad y compartieron con nosotros sus costumbres. Fue una forma muy natural y divertida de seguir aprendiendo fuera del aula. Además, algunos de ellos tienen pensado venir a Valencia, por lo que mantenemos el contacto con la idea de volver a vernos.
En general, la gente nos recibió con los brazos abiertos, lo que hizo que nos sintiéramos muy cómodos durante toda la estancia. La escuela, aunque no era muy grande, estaba bien equipada y contaba con instalaciones modernas que facilitaban el aprendizaje.
Estar en otro país durante estos días ha sido una experiencia muy enriquecedora. El hecho de estar en contacto con el idioma las 24 horas del día ayuda muchísimo a mejorar el nivel casi sin darte cuenta. En mi caso, he notado un avance importante en alemán, tanto en comprensión como en expresión. Además, a nivel cultural también aprendimos mucho, ya que la ciudad ofrecía una gran variedad de lugares para visitar. Por las tardes, después de las clases, teníamos tiempo suficiente para recorrerla y disfrutar del ambiente.
En definitiva, ha sido una experiencia muy recomendable que combina aprendizaje y nuevas amistades. Aunque una semana sea un periodo corto, se puede aprovechar muchísimo. Sin duda, es una oportunidad que recomendaría a cualquier persona interesada en mejorar un idioma y vivir algo diferente, ya que no solo amplías tu vocabulario, sino que también ganas motivación y te llevas muy buenos recuerdos.




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Mi movilidad consistió en asistir a talleres y actividades en francés, y hacer excursiones que el propio centro organizó. Pude aprender formas de estudio de compañeros de otras nacionalidades, intercambiar opiniones sobre el cambio climático, y también sobre la forma de vivir la vida los jóvenes de hoy en día. Fue muy buena experiencia el poder relacionarme con gente de diferentes edades.
Para mi esta experiencia ha sido enriquecedora. Desde el primer momento la recepción en el centro fue bonita y muy bien organizada. Nos distribuyeron por niveles. Las actividades muy dinámicas, a nivel de elementos para enseñar había buena tecnología. En la clase éramos pocos alumnos, lo cual nos permitía intervenir más. La profesora muy simpática y agradable. Al ser de diferentes nacionalidades pudimos compartir cómo se estudia en cada país. Hubo muy buen ambiente.
Para mí esta movilidad Erasmus+ ha supuesto mejorar mí francés, una gran inmersión cultural (gastronomía, costumbres…). Y quiero dar las gracias a Erasmus+ y la Escuela de Quart de Poblet por haberme brindado esta oportunidad.
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Entre el 20 y el 24 de abril de 2026, tuve la oportunidad de realizar una estancia de movilidad Erasmus+ en Alemania, una experiencia que ha resultado altamente enriquecedora a nivel lingüístico, personal y cultural. Como alumno del nivel 1B2 de alemán en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) Quart de Poblet, entidad emisora de esta movilidad, me trasladé a la ciudad de Wurzburgo, situada en la región de Baviera, para integrarme en la entidad receptora: la WDS Würzburg Dolmetscherschule. Este centro es una escuela de formación profesional de referencia en la que se estudia, entre otras disciplinas, traducción e interpretación en varias lenguas modernas.
Durante las jornadas que duró la estancia, participé de manera activa en la dinámica académica de la institución. En concreto, la mayoría de los módulos en los que pude tomar parte trataban sobre la traducción simultánea de tres idiomas específicos. Por un lado, el alemán y el inglés, que en esta escuela son considerados como las lenguas principales y obligatorias; por otro, el español, una materia optativa pero elegida por más del 70 % del alumnado. Este contexto bilingüe y multicultural me permitió mejorar notablemente mis habilidades lingüísticas tanto en inglés como en alemán. Especialmente, me pareció de gran provecho adquirir nuevos conocimientos y fluidez en el idioma alemán, que es precisamente la lengua por la cual recibí la beca Erasmus+. Asimismo, esta configuración académica me brindó la ocasión de interactuar de forma bidireccional, ayudando al alumnado local con su aprendizaje y práctica del español.
Más allá del aprendizaje puramente idiomático, la movilidad tuvo un impacto directo en mi perfil profesional. Al tratarse de un centro de FP, en varios de sus módulos pude observar con detenimiento y tomar nota de diversas metodologías activas de aprendizaje. Considero que el análisis de estas dinámicas e ideas pedagógicas será de gran utilidad y sumamente provechoso para mi propio desempeño como docente de Formación Profesional en España.
Por último, la estancia ofreció una inmersión cultural inigualable en Wurzburgo, una localidad muy representativa de la región de Franconia en la que se sitúa. En las horas destinadas al conocimiento del entorno, tuve la oportunidad de hacer turismo y visitar lugares de enorme relevancia histórica. Entre ellos, destaca la Residencia de Wurzburgo, que forma parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es un monumento arquitectónico excepcional. También visité la Fortaleza Marienberg, un hito del patrimonio arquitectónico alemán, así como el bello casco antiguo de la ciudad, meticulosamente restaurado tras la Segunda Guerra Mundial.
En definitiva, esta experiencia ha cumplido con creces los objetivos del programa Erasmus+. Ha resultado una vivencia sumamente gratificante en el plano lingüístico, en el personal —al haberme permitido convivir y conocer de cerca al alumnado con el que coincidí en las aulas—, y en el cultural y profesional, gracias tanto a las visitas realizadas como a las herramientas docentes adquiridas en esta emblemática ciudad bávara.
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Durante esta movilidad Erasmus+, el grupo participó en el programa de una semana “Irish Culture & Environmental Sustainability Programme”, organizado por Atlantic School of English & Active Leisure en Schull (República de Irlanda).
El programa estuvo centrado en la cultura irlandesa y la sostenibilidad medioambiental, combinando talleres, excursiones, actividades prácticas y encuentros con profesionales y organizaciones locales. A lo largo de la semana, el grupo tuvo la oportunidad de visitar lugares emblemáticos como Mizen Head o Drombeg Stone Circle, donde aprendimos sobre la historia, la biodiversidad y el valioso patrimonio natural de Irlanda.
Asimismo, participamos en diversas actividades relacionadas con la protección del medio ambiente y la acción climática. Visitamos el CECAS y una ONG local, donde realizamos actividades de plantación y conocimos iniciativas sostenibles desarrolladas en la comunidad. Además, colaboramos en una actividad de limpieza de playas junto al activista medioambiental Mark McCarthy, lo que nos permitió comprender mejor el impacto de los residuos plásticos en los mares y costas irlandesas, al tiempo que contribuíamos de manera práctica al cuidado del entorno.
Otro de los aspectos más enriquecedores del programa fueron los talleres y conferencias impartidos por especialistas locales. Como grupo, participamos en un taller de reconocimiento de plantas con Sonia Caldwell, descubrimos leyendas y tradiciones del folclore irlandés gracias a Conor Ó Buachalla y aprendimos sobre plantas medicinales y productos naturales con la herborista Jacqueline Kilbryde. Estas actividades nos permitieron profundizar en la estrecha relación existente entre la cultura irlandesa, la naturaleza y las tradiciones locales.
Además, durante la estancia pudimos conocer de primera mano las costumbres, la gastronomía y el estilo de vida del país, enriqueciendo nuestra experiencia cultural y favoreciendo el intercambio intercultural.
En conjunto, esta movilidad ha sido una experiencia muy positiva y gratificante. Por un lado, nos ha permitido desarrollar una mayor conciencia medioambiental y reflexionar sobre la importancia de la sostenibilidad y de la participación ciudadana en la protección del entorno natural, especialmente en un lugar tan bello como Schull. Por otro lado, también ha supuesto una experiencia muy enriquecedora a nivel lingüístico, gracias al uso diario del inglés como herramienta de comunicación.
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Mi movilidad consistió en asistir a talleres y actividades en L’Institut Linguistic Adenet, en Montpellier, donde pude observar y participar en clases de francés con estudiantes de diferentes nacionalidades, lo que me permitió aprender y ampliar mis conocimientos sobre la cultura y la lengua francesa, así como compartir otras culturas, todo ello en un ambiente de aprendizaje estimulante, con clases interactivas y dinámicas.
Por otro lado, mi estancia lingüística me ha dado la oportunidad de descubrir una ciudad tan bonita como Montpellier, a través de sus monumentos, parques, museos, gastronomía y sus habitantes, con los que he interactuado, lo cual me ha hecho ganar soltura y confianza al expresarme en francés y ampliar el vocabulario. También fue muy interesante la visita guiada por el barrio de Antigone y la excursión a la vecina y preciosa localidad de Sète, la cual me encantó.
Ha sido una experiencia magnífica, maravillosa y enriquecedora a nivel personal, cultural y lingüístico, la cual voy a recordar siempre con muchísimo cariño y animo a todo el mundo a vivirla, aprovecharla y disfrutarla tanto como lo he hecho yo.
Por último, quisiera expresar mi agradecimiento al equipo directivo de la EOI Quart de Poblet, así como a los profesores del departamento de francés, por su implicación, apoyo y hacer que el Programa Erasmus+ haya sido un sueño hecho realidad.


