La noche en la escuela es una experiencia educativa muy enriquecedora que nos permite vivir el centro de una manera diferente. Compartir momentos de convivencia, juego y descanso en un entorno conocido favorece su autonomía, la confianza en sí mismos y el desarrollo de las habilidades sociales. Además, los ayuda a percibir la escuela como un espacio seguro, acogedor y familiar, pareciendo en una segunda casa, donde se sienten estimados, escuchados y acompañados. Esta vivencia refuerza el sentimiento de pertenencia al grupo y crea recuerdos positivos que contribuyen a su bienestar emocional y a su desarrollo integral.
