Un colegio que ha visto crecer en València
Hay edificios que forman parte del paisaje de una ciudad. Y después están aquellos que forman parte de la vida de las personas. Nuestro colegio, pertenece a este segundo grupo.
Desde 1915, sus puertas se han abierto cada mañana para recibir a miles de niños y niñas. Han pasado más de ciento años y, sin embargo, quienes cruza hoy su entrada continúa sintiendo que está entrando en un lugar especial. Un colegio con historia, con alma y con la capacidad de hacer que varias generaciones compartan un mismo recuerdo.
Porque el Luis Vives no es solo un edificio centenario. Es el lugar donde much@s aprendieron a leer, hicieron sus primeros amig@s, descubrieron un libro que los cambió la vida o escucharon por primera vez el sonido del timbre que marcaba el recreo. Es también el reflejo de la vocación de centenares de docentes que, generación detrás generación, han hecho de sus aulas un lugar donde aprender, crecer y sentirse acompanyeu@.
La historia de un colegio lo escriben las personas que, cada día, llenan sus pasillos de vida.
Cada generación recuerda un Luis Vives diferente.
Y, aunque cambian las metodologías, la tecnología o las aulas, hay algo que permanece intacto: la sensación de pertenecer a una comunidad que puerta más de un siglo educando con proximidad.
No todos los colegios pueden decir que conservan el edificio que los vio nacer. El Luis Vives sí que puede hacerlo. Sus muros siguen en pie como un símbolo de la ESCUELA PÚBLICA valenciana y de todas las historias que se han escrito entre ellos.
Continuamos haciendo historia.
Un colegio que, actualmente, continúa haciendo honor a su historia sin dejar de mirar al futuro. Fiel a su vocación de servicio público, el CEIP Luis Vives ha sabido evolucionar con los nuevos tiempos, apostando por una metodología activa e innovadora en la cual el alumnado es el verdadero protagonista del aprendizaje. El trabajo por proyectos, la cooperación entre iguales, la integración de las nuevas tecnologías y la educación en valores conviven con una atención próxima y personalizada, manteniendo intacta la esencia que ha definido en el centro durante más de un siglo: educar con compromiso, humanidad y la convicción que cada niño y cada niña merece desenrollar todo su potencial.
