Aprender inglés a los dos años: cantar, jugar y disfrutar
En el aula de dos años, el aprendizaje del inglés forma parte de nuestro día a día de una manera natural, lúdica y muy significativa. A estas edades no buscamos que los niños y niñas “aprendan” un idioma de forma académica, sino que lo escuchen, lo vivan y lo disfruten, integrándolo como una experiencia más dentro del aula.
Uno de nuestros principales recursos son las canciones en inglés: sencillas, muy participativas y, sobre todo, repetitivas. A los niños y niñas de dos años les encanta repetir, y no es casualidad. La repetición les aporta seguridad, les permite anticipar lo que viene después y les ayuda a sentirse capaces. Cuando una canción se repite una y otra vez, los peques reconocen palabras, gestos y sonidos, y poco a poco se animan a participar, primero escuchando, luego imitando y, finalmente, expresándose.
Además de las canciones, trabajamos el inglés a través de cuentos cantados y cuentos motores, una forma maravillosa de unir lenguaje, movimiento y emoción. En estos momentos, el aula se llena de risas y de juego simbólico: con Mabel, los niños y niñas disfrutan jugando a ser animales, imitándolos, moviéndose como ellos y poniendo voz a sus sonidos. De esta manera, el idioma se convierte en algo vivo, corporal y divertido, que se aprende casi sin darse cuenta.
Todo esto es posible gracias a una característica fundamental de la infancia: la gran plasticidad del cerebro infantil. Durante los primeros años de vida, el cerebro está especialmente preparado para absorber sonidos, ritmos y estructuras lingüísticas de forma natural. Por eso, aprender idiomas a edades tempranas resulta mucho más fácil y espontáneo. Los niños y niñas no traducen, no analizan; simplemente escuchan, imitan y juegan, creando conexiones que serán la base de futuros aprendizajes.
En definitiva, en el aula de dos años el inglés no se enseña, se vive. Se canta, se mueve, se repite y se disfruta. Porque cuando el aprendizaje va de la mano del juego, la emoción y el afecto, deja huella… y esa es la mejor manera de empezar.
Queremos seguir compartiendo con las familias todo lo que ocurre en nuestro aula: las canciones, los juegos, los cuentos y esos pequeños grandes momentos que forman parte del día a día de vuestros hijos e hijas. Seguiremos mostrándoos cómo aprenden, cómo disfrutan y cómo crecen, porque caminar juntos, escuela y familia, es la mejor forma de acompañarlos en esta etapa tan importante.

