Cocodrilo: una experiencia llena de color en el aula de dos años

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16 de diciembre de 2025

Durante estos últimos meses, en el aula de dos años hemos trabajado como situación de aprendizaje el cuento cantado Cocodrilo de la editorial Kalandraka. Todo comenzó de manera muy natural: tras contarles el cuento en varias ocasiones, los niños y niñas mostraron un gran interés, empezaron a anticipar partes de la historia y a repetir algunas palabras y sonidos. A partir de ahí, vimos una oportunidad preciosa para seguir aprendiendo a través de aquello que realmente les motivaba.

Los cuentos tan repetitivos, como este cuento cantado, tienen un valor enorme en estas edades. El hecho de repetirlos varias veces a lo largo del día favorece de manera directa el desarrollo del lenguaje oral: amplía su vocabulario, mejora la pronunciación, les ayuda a estructurar el pensamiento y a comprender mejor el mundo que les rodea. A través de la oralidad, de la escucha activa y de la repetición, los niños y niñas van interiorizando estructuras lingüísticas, ganando seguridad para expresarse y construyendo significado. Además, cuando estos cuentos se acompañan de experiencias reales y manipulativas, conectan el lenguaje con el mundo natural y cotidiano, haciendo el aprendizaje mucho más significativo.

Aprovechando el hilo conductor del cuento, decidimos introducir el trabajo de los colores, dedicando dos colores por semana. Un día trabajábamos el color en formato papel y otro día realizábamos una invitación al juego y a la experimentación con objetos, juguetes y materiales del color correspondiente. En el vídeo que os mostramos podéis ver algunos de estos momentos y producciones realizadas en el aula.

El color verde lo trabajamos de una forma muy especial: triturando hojas de mandarina que iban a desecharse. A través de esta experiencia hablamos del aprovechamiento de materiales, del reciclaje y de la riqueza que nos ofrece la naturaleza, que no solo nos da alimentos, sino también una amplia gama de colores. Además, realizamos una instalación con juguetes y objetos verdes, discriminando este color frente a otros.

Con el color azul, quisimos introducir una técnica nueva: utilizamos bolitas de papel pinocho que, al mojarlas o pulverizarlas con agua, dejaban rastro de color al restregarlas sobre hojas de gran tamaño. Fue una experiencia sensorial muy enriquecedora.

El amarillo lo trabajamos con rotuladores, siendo una primera aproximación al uso de los útiles y herramientas de la lectoescritura, aprendiendo poco a poco cómo cogerlos y utilizarlos.

Para el color negro, utilizamos gomets y una lluvia de papel de seda negro. Les ofrecimos pegamento para que pudieran pegar los papeles, favoreciendo así el trabajo de la prensión, la pinza y la coordinación óculo-manual.

El morado volvió a conectarnos con los colores naturales. Conocimos la remolacha y experimentamos con ella, observando uno a uno cómo este alimento que comemos habitualmente deja un color morado intenso y muy bonito.

El naranja lo trabajamos con zanahoria rallada. Con cola y pinceles grandes, los niños y niñas pudieron extender el pegamento y colocar la zanahoria tras observar, comparar y discriminar el color naranja frente a otros colores.

Por último, el rojo lo pintamos y realizamos otra lluvia de confeti. En esta ocasión introdujimos el pegamento en barra, iniciándolos en su uso de forma muy progresiva.

Como cierre de esta situación de aprendizaje, realizamos algo muy especial: invitamos al alumnado de primero de primaria y celebramos juntos la fiesta de los colores. Contamos y cantamos el cuento de forma grupal y después se produjo un momento precioso de tutorización entre iguales: los alumnos y alumnas de primaria acompañaron a los niños y niñas de dos años, ayudándoles a pegar los confetis de colores en hojas grandes. Fue especialmente emotivo porque en algunos casos había hermanos y hermanas compartiendo esta experiencia tan significativa.

En la portada hemos incluido la secuencia del cuento cantado y la letra, para que las familias podáis trabajarlo también en casa y repasar los colores con ellos. El formato utilizado es A3, ya que los niños y niñas tan pequeños necesitan espacios amplios para poder realizar los trazos y ubicarse en el papel.

Todo este trabajo está estrechamente relacionado con el desarrollo de la motricidad fina, que evoluciona de manera progresiva: comienza desde el hombro (más cercano al tronco), pasa por el control del codo, la muñeca y, finalmente, llega a la pinza digital. Este proceso sigue las leyes del desarrollo proximodistal (del centro del cuerpo hacia las extremidades) y cefalocaudal (de la cabeza hacia los pies), fundamentales para comprender cómo aprenden y se desarrollan los niños y niñas en estas edades.

Queremos destacar también lo bonita e importante que es la colaboración entre distintas edades. Estos momentos compartidos enriquecen a todos, fortalecen vínculos y crean recuerdos que permanecen.

Esperamos que esta experiencia os haya gustado tanto como a nosotros. Ya estamos pensando en la próxima situación de aprendizaje, porque aunque sean muy pequeños, poco a poco vamos introduciendo conceptos básicos y primeras destrezas que más adelante se convertirán en la base de futuros aprendizajes.

Gracias por acompañarnos siempre y por formar parte de este camino lleno de color, aprendizaje y emoción 💚🎨.

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