PREPARAR EL ESPACIO ANTES DEL MASAJE
Antes de que el cliente entre en la cabina, es crucial asegurarse de que todo esté listo para ofrecer una experiencia relajante y profesional.
La camilla es el centro de atención, por lo que debe estar impecable. Si es regulable, colócala a la altura más baja posible para facilitar que el cliente pueda subirse cómodamente. La camilla debe estar perfectamente vestida con una sábana bajera limpia y sin arrugas. Encima, coloca las toallas que usará el cliente para cubrirse, dobladas de forma bonita y ordenada.
El suelo también debe ser acogedor. Coloca una alfombra suave o esterilla junto a la camilla para que el cliente pueda descalzarse con comodidad y evitar que sus pies entren en contacto con un suelo frío.
En cuanto a la iluminación, utiliza luces tenues o lámparas con regulador para crear un ambiente cálido y relajante. Evita luces fuertes o frías que puedan resultar incómodas. Además, puedes emplear velas (reales o eléctricas) para añadir un toque acogedor.
La música también juega un papel importante. Antes de que entre el cliente, pon música suave y relajante a un volumen bajo. Puedes optar por melodías instrumentales o sonidos de la naturaleza.
Para activar los sentidos, asegúrate de que la cabina esté bien ventilada antes de cada sesión para eliminar olores desagradables. Utiliza aceites esenciales o difusores con fragancias suaves como lavanda o eucalipto. Evita aromas demasiado intensos que puedan resultar molestos.

La cabina debe estar ordenada y limpia. Asegúrate de que todo esté recogido y en su lugar, vacía la papelera si está llena, y limpia cualquier superficie visible para eliminar polvo o manchas.
Por último, presta atención a la temperatura de la cabina. Asegúrate de que sea agradable para el cliente (unos 25ºC), utilizando mantas eléctricas en invierno o aire acondicionado suave en verano.
Con estos detalles, podrás crear un ambiente acogedor y relajante que haga que el cliente se sienta cómodo desde el primer momento.
INFOGRAFÍA RESUMEN:
