CEIP Verge dels Desamparats | Oliva

¡Más que libros, sembramos sueños! 

En nuestro centro, la biblioteca se ha convertido progresivamente en una apuesta clara y decidida para mejorar la convivencia, la motivación y el acceso a la lectura de todo el alumnado. Trabajamos en un contexto complejo, con una gran diversidad cultural y lingüística y con la presencia de una aula UECO que atiende alumnado con necesidades educativas especiales. A esta realidad se suma una situación socioeconómica marcada por un porcentaje elevado de familias con pocos recursos, que a menudo no disponen de libros a casa ni de espacios adecuados para leer tranquilamente. Por todo esto, la biblioteca escolar se convierte en un recurso fundamental, tanto desde el punto de vista académico como emocional. 

Además, el centro comparte instalaciones con la EPA y con la Escuela de Música Municipal. Esta limitación de espacio condiciona la organización de las actividades y exige imaginación y flexibilidad en la hora de crear rincones lectores y zonas tranquilas. Todo y estas dificultades, entendemos la diversidad y las limitaciones como una oportunidad para innovar y como un motor de cambio y creatividad, más que no como un freno. 

El claustro está formado por 23 docentes, entre personal definitivo y medias jornadas. En los últimos cursos hemos sufrido una reducción de plantilla y, este año, no contamos con ningún docente con dedicación parcial específica para la biblioteca. Esto supone un reto añadido, puesto que obliga a compatibilizar la dinamización lectora con las tareas ordinarias de tutoría y especialidad. A pesar de esto, el compromiso del profesorado ha permitido mantener vivo el proyecto. Después del impulso importante del curso anterior, este año la coordinación recae en la maestra de Pedagogía Terapéutica, que, a pesar de no disponer de reducción horaria, cuenta con el apoyo activo del resto de miembros de la comisión de biblioteca. 

El objetivo es garantizar que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades de acercarse en los libros, desarrollar el gusto por la lectura y mejorar sus competencias comunicativas. 

La necesidad de garantizar el acceso a los libros es evidente en nuestro contexto: una parte muy importante de nuestro alumnado no tiene libros a casa ni oportunidades de visitar bibliotecas municipales. Por eso, la escuela acontece el espacio clave donde descubrir, elegir y disfrutar de la lectura. Desde esta convicción, hemos trabajado en la transformación y dinamización de los espacios lectores, con actuaciones que han ido cambiando la percepción que tenía el alumnado de la biblioteca. 

Uno de los espacios más significativos es la bibliopecera, un rincón abierto y visible que invita a entrar, con pufs, bancos y estanterías bajas que permiten que los libros estén al alcance de todos. Es un lugar donde se puede leer de manera relajada, descansar y desconectar del ruido del aula. Además, hemos reconvertido la antigua aula de Pedagogía Terapéutica en una biblioteca funcional y organizada, con una distribución que facilita tanto la consulta como el trabajo en pequeños grupos. También hemos experimentado con una biblioteca al aire libre, aprovechando los espacios exteriores del centro. Aunque el material no ha resistido del todo y el proyecto no ha podido mantenerse en iguales condiciones, ha abierto la puerta a continuar pensando en la lectura fuera del aula. 

En cuanto al fondo bibliográfico, renovamos anualmente los libros por ciclos, ampliamos las bibliotecas de aula y recibimos aportaciones de la biblioteca municipal. Somos conscientes, pero, que todavía hay muchos ejemplares antiguos o poco atractivos que hay que sustituir por títulos actuales, visuales y adaptados a los intereses de nuestro alumnado. Paralelamente, estamos diseñando un sistema de catalogación visual con colores y símbolos, para que el alumnado pueda localizar de manera autónoma los libros y aprenda a cuidarlos y volverlos. 

En cuanto a la dinamización lectora, desarrollamos cuentacuentos a Infantil y provocaciones lectoras a Primaria, como las cajas de “prohibido leer”, que despiertan la curiosidad e invitan a explorar el que aparentemente no se puede tocar. Estas propuestas convierten la lectura en juego, sorpresa y descubrimiento, alejándola de una actividad obligatoria y asociándola al placer y a la emoción. Despacio, el alumnado percibe la biblioteca como un espacio propio, donde puede elegir, opinar y compartir aquello que lee. 

El impacto del proyecto ha sido positivo, especialmente en las primeras fases, cuando los nuevos espacios generaron mucha ilusión. Ahora el reto es mantener ese interés, especialmente mediante la renovación del fondo. Sabemos que hay que continuar invertinten la biblioteca porque, para nuestro alumnado, la escuela es a menudo el único contacto con la lectura. Nuestro objetivo inmediato es consolidar el sistema de catalogación e iniciar el préstamo, haciendo de la biblioteca un espacio vivo que conecto la escuela ambles familias y el entorno. 

En definitiva, andamos hacia una biblioteca que no sea solo un lugar donde se guardan libros, sino un espacio de encuentro, diálogo e inclusión, capaz de reforzar el vínculo entre escuela, familia y entorno, y de ofrecer a todo el alumnado la posibilidad real de crecer a través de la lectura. 

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