El pasado 3 de febrero, el patio de nuestro instituto se transformó en un vibrante escenario deportivo. Dentro del marco del programa de fomento de hábitos saludables, se llevó a cabo una emocionante jornada de voleibol que enfrentó, en el mejor sentido de la palabra, alumnado y docentes. El objetivo no era solo la competición sino tejer lazos comunitarios a través de la actividad física y demostrar que el deporte es un pilar fundamental para el bienestar de toda la comunidad educativa. No se trataba de ganar una copa, sino de ganar salud y convivencia.
Más allá del marcador, el éxito de la jornada fue incuestionable. Iniciativas como esta son esenciales, puesto que, como señalan varios estudios, la práctica deportiva en el ámbito escolar no solo combate el sedentarismo, sino que también refuerza las habilidades sociales y crea un sentido de pertenencia. Ver un profesor animar sus alumnos desde la otra banda de la red, o un equipo de estudiantes celebrar un punto con su tutor, refuerza un vínculo de respeto y proximidad que transciende aquello académico . Fue una lección práctica que el deporte nos une y nos enseña a colaborar, respetar las reglas y valorar el esfuerzo colectivo.. Porque cuando alumnos y profesores comparten juego, todos ganan.



