Cubos, palas, camiones, moldes y otros enseres ya forman parte de nuestro patio para dar más vida al espacio del arenero.
Con este nuevo material, los niños y niñas podrán experimentar, construir, imaginar y compartir momentos de juego simbólico y sensorial. El arenero se convierte así en un espacio donde tocar, crear, llenar, vaciar, inventar historias y jugar en compañía.
Esta propuesta favorece la creatividad, la coordinación, la relación con los otros y el disfrutar del juego libre en un entorno preparado y cuidado.
Una pequeña incorporación que abre muchas posibilidades de juego en el patio.
























