
Cuando la escuela pide paz: emotivo acto conjunto de La Celada y Príncipe D. Juan Manuel.
El CEIP La Celada y el CEIP Príncipe Don Juan Manuel celebraron conjuntamente el Día Escolar de la No Violencia y la Paz con un acto cargado de reflexión, emoción y mensajes de esperanza, en el que el alumnado de ambos centros fue el gran protagonista.
El acto comenzó con la bienvenida por parte del alumnado representante de los dos Consejos Escolares, dando paso a una reflexión inicial en la que se destacó que este día no es una fiesta, sino una gran petición colectiva, ya que la guerra sigue presente en muchos lugares del mundo. Bajo el lema “La paz no puede esperar”, los niños y niñas recordaron el cansancio ante las constantes noticias de conflictos, guerras y violencia, reclamando un futuro más justo, igualitario y sostenible.
La unión de ambos colegios fue señalada como el ejemplo de paz más cercano y real, demostrando que compartir, cooperar y respetarse es la mejor forma de construir convivencia desde la infancia. Durante el acto, se hizo referencia a los conflictos que aún persisten en el mundo, como los de Palestina o Ucrania, expresando el deseo de que los mapas se llenen cada vez de más países libres de guerra.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el recuerdo a Mahatma Gandhi, símbolo universal de la paz y la no violencia. A través de palabras y una poesía recitada por el alumnado, se destacó su legado basado en el respeto, el diálogo, la justicia y la solidaridad, recordando que la paz comienza en cada persona y en la forma en la que tratamos a los demás.
Como gesto de unión, se realizó un intercambio de mandalas entre los grupos de los dos centros. A continuación, se llevó a cabo la simbólica suelta de palomas mensajeras de la paz, en un ambiente de silencio y respeto.
El acto finalizó con un tono más alegre y participativo, cantando y bailando todos juntos la canción “Paz, Paz, Paz” de Juanes, reforzando la amistad entre ambos centros. Tras repetir la canción entre aplausos, se cerró la jornada con un minuto de aplauso, con el deseo de que el mensaje de paz llegara a todo el barrio y a la ciudad.
Un acto sencillo pero profundo, que dejó claro que la paz se aprende, se vive y se construye desde la escuela.





























