El pasado 14 de abril, el Grupo de mediadores del IES Barri del Carme, representado por Nico Ferrando, Lola Ibáñez, Laura Bastante y Valeria Pomer, participó en los XXI Encuentros de Mediadores. En el acontecimiento, compartieron experiencias con alumnado de mediación de toda la provincia de València que se concentró en las instalaciones del instituto IES Benlliure. Realizaron charlas, coloquios, juegos y puesta en común de trabajos y dibujos con el lema de este año:_ Estás bien, estoy bien, estamos bien. Mucho ánimo y felicitaciones al grupo de mediación de nuestro instituto.
Olimpiadas lingüísticas
El pasado 5 de abril el alumno Miguel Martínez Fernández de 1º Bachillerato Humanístico, representó al IES Barri del Carme en las Olimpiadas Lingüísticas de Valencia 2024-2025. Obtuvo un espectacular tercer puesto en la puntuación general y una bien merecida mención de honor. Enhorabuena a nuestro estudiante por la dificultat de las pruebas y el nivell de los aspirantes.


Ganador de la XVII Olimpiada de Filosofía
El pasado 28 de febrero tuvo lugar, en la Facultat de Filosofia de la Universitat de València, la fase autonómica de la XVII Olimpiada de Filosofía de la Comunidad Valenciana. El alumno de nuestro centro, Álvaro Caballero Ruiz (1º de Bachillerato de Artes), fue seleccionado finalista y resultó ganador del Concurso de Fotografía Filosófica . Por ello, el 29 de marzo representó a nuestra comunidad autónoma y a nuestro centro en la XII Olimpiada Filosófica de España, que tuvo lugar en el Col·legi San Francesc de la Universitat de les Illes Balears.
A continuación os presentamos la defensa que realizó Álvaro, ante el tribunal del concurso, de su obra Puente y genealogía del cuidado:
El tema de ambas olimpiadas fue: Los cuidados. Cuidado del medio, cuidado de las personas y cuidado de sí.
«Recientemente, me he visto inmerso en una situación que nunca hubiera pensado que llegaría a vivir. El pasado 29 de octubre, yendo en coche con mi madre, le pedí que diera la vuelta y volviéramos a casa; me hizo caso. Pocos minutos después se hundió el puente por el que íbamos a pasar debido a la fuerza que el agua llevaba a su paso por el Barranco del Pollo. Algunos minutos después llegamos a casa, en Torrente, y −casi al instante− la calle estaba completamente inundada. Desde ese momento, tristeza, mucha tristeza, pero también cuidado, mucho cuidado.
Dicen que esos niveles de lluvia solo pueden ser explicados si tenemos en cuenta el cambio climático, que probablemente la mayoría de las más de doscientas muertes y todos los daños añadidos podrían haberse evitado si se hubieran tomado ciertas decisiones políticas, como la de avisar antes a la población o −directamente− la de no edificar en zonas inundables. En definitiva, falta de cuidado…
Y, precisamente, ha sido el cuidado el que nos ha permitido salir a flote: las miles de personas que se desplazaron a ayudar y la ayuda material recibida por otras tantas anónimas, las palabras de ánimo, los gestos y, en definitiva, la compasión (etimológicamente, “sentir con”)

Esas manos que se ofrecen y se entrelazan son la de mi madre y la mía, pero también las de todas esas personas que han visto en el cuidado un valor a reivindicar a la hora de decir “sí a la vida”.
Acompaña a la imagen una frase, una pregunta: “Frente al nihilismo, ¿seremos puente y genealogía del cuidado?”.
Tal vez sea ese nihilismo negativo del que hablaba Nietzsche, esa insistencia en que todo valga nada, esa ausencia de valores favorables a la vida, la que nos mantiene impasibles ante el cambio climático, ante la inacción de determinadas instituciones políticas o, incluso, ante la acción desfavorable a ese cuidado.
Pero la experiencia del cuidado, ese puente tendido entre las personas y desde ellas (simbolizado por las manos entrecruzadas de la imagen), puede ser el factor diferencial, aquello que nos permita establecer relaciones y tomar decisiones más saludables, que nos permita salir de ese letargo. El valor del cuidado lo he ido descubriendo desde aquella fatídica fecha. Y he entendido que el cuidado de uno mismo pasa necesariamente por el cuidado del otro y el cuidado del medio; dicho de otro modo: cuidar el medio ambiente es cuidarnos a nosotros mismos y cuidar del otro es cuidar de uno mismo.
Frente a la ausencia de valores o al resurgir de ciertos valores absolutos y trascendentes como lo divino, lo patrio o lo rentable, un valor relativo a lo humano e inmanente a ello, vinculado a su salud, a la vida: el cuidado.
Para finalizar, una vez tratado el contenido, el porqué y el qué, vayamos con la forma, el cómo. Y como se puede ver, la fotografía es un primer plano de dos manos tendidas agarrándose con fuerza −la de mi madre y la mía−, para sugerir la ayuda y la conexión entre las personas, en muchos casos desconocidas, que se pudieron experimentar en (y tras) la riada del 29 de octubre. Por esta razón, una mano está manchada de barro y la otra no. La continuidad entre las manos sugiere también la idea de puente y encadenado.
En un principio, realicé dos fotografías iguales contextualizadas en mi entorno próximo, que evidenciaban las ruinas y los restos provocados por la riada. Con ellas, trabajé el fondo enfocado con un diafragma f11 y el bokeh con un diafragma f4, de manera que resaltaba el primer plano principal sobre el fondo desenfocado. Sin embargo, también decidí utilizar un fondo negro porque me producía una sensación mayor de vacío y de ausencia, así como de luto. Esta idea fue mi elección final en la fotografía presentada, ya que daba rotundidad a la imagen.
Para terminar, edité pequeños detalles de la fotografía con Lightroom Classic. En primer lugar, añadí un poco de contraste, ajusté la máscara de detalle para definir el primer plano con precisión en los detalles y texturas de las manos y el barro. Por último, añadí una máscara de viñeteado con una ligera subexposición para crear un halo sutil alrededor de estas, potenciando así el centro de interés visual de la imagen.
Muchas gracias.»
Enlace a la publicación de los resultados de la fase autonómica











