Un niño de hoy en día consume en un solo año más azúcar de la que nuestros abuelos consumían a lo largo de toda su vida. Algunos de nuestros niños y niñas traen dulces para almorzar todos los días: postres, chocolate, bollería industrial y otros productos poco saludables.
Los almuerzos ultraprocesados, cargados de azúcar, sal y grasas de baja calidad, perjudican la salud infantil y favorecen la aparición de problemas que pueden acompañarlos durante toda su vida, como la obesidad, la diabetes tipo 2 o las enfermedades cardiovasculares. Además, pueden contribuir a problemas de nerviosismo, hiperactividad e insomnio, entre otros.
Por ello, y aunque quedan pocos días de clase, os pedimos que reviséis cuidadosamente qué traen vuestros hijos e hijas para el almuerzo y que, cara al año que viene, prioricéis opciones más saludables, como fruta, bocadillos o alimentos frescos y nutritivos. Aprovechad el verano para enseñarles a comer de una forma más sana. No es una buena idea que sean ellos y ellas quienes deciden qué es lo que comen.
La alimentación de hoy es la salud de mañana.
