
Siempre he pensado que somos la suma de nuestras decisiones, y que siendo más o menos acertadas, todas ellas nos hacen crecer como personas.
Hace muchos años decidí que había llegado el momento de dejar el equipo directivo, y con esa decisión puse un fin irreversible a la posibilidad de volver a formar parte de él. O al menos, eso pensaba yo.
Hoy echo la vista atrás, con mi suma personal hecha y revisada. Y esa suma que cerró la puerta a volver al despacho porque veía a la perfección la certeza de aquel clásico refrán que afirma que las segundas partes nunca fueron buenas, sin tener muy clara la razón, se encuentra abierta de par en par. El paso del tiempo y el aprendizaje hacen su magia y resulta que, lo que parecía terrible no es tan malo y lo que parecía maravilloso tampoco es la panacea universal. Es una cuestión de actitud, de vivir y aprender.
Hoy me presento a todos los miembros de la comunidad escolar como Directora de mi cole, el que lleva siendo mi segunda casa durante tantos años. Y aunque la palabra que define el cargo sea la que es, creo que nunca dejaré de sentirme como la maestra vocacional que un día llegó al cole que hoy es su casa.
Quiero agradecer a Pepe, María Luisa y Daniel todo lo que aprendí formando parte del equipo con ellos como directores. A Esther y a Eva, mi actual equipo, por esa conexión invisible que siempre nos ha unido y que nos complementa, y a todo el claustro, José Antonio y las familias que me habéis hecho llegar vuestras muestras de cariño hasta el punto de abrumarme.
Hoy empieza esa segunda parte que nadie sabe cuánto durará, o lo fácil o difícil que será, con sentimientos encontrados que van desde la incertidumbre a la ilusión, pero con la certeza de que el cole es la suma de las decisiones de todos los que formamos parte de él y lo sentimos como nuestro hogar.
