Nuestros niños y niñas aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Si queremos que hagan un buen uso de las redes sociales y los dispositivos, debemos empezar por dar ejemplo.
Los grupos de WhatsApp del colegio son espacios para facilitar la comunicación, no para resolver conflictos personales. No son el grupo de amigos/as del gimnasio ni tus cuñados y cuñadas.
Todavía estamos a tiempo: lleva cuidado con lo que dices o escribes ya que un mensaje puede malinterpretarse fácilmente y convertir un desacuerdo en un conflicto mayor. Cuando alguien no responda a tu mensaje, respeta su silencio. Puede que no lo haya visto, que necesite tiempo para pensar la respuesta, que no sepa qué contestar o que, simplemente, haya decidido no hacerlo. Si una conversación se vuelve inapropiada, no participes o salte del grupo. Y si te equivocas, pide disculpas.
Recuerda que detrás de cada mensaje hay una persona que merece respeto. Utiliza el grupo de padres/madres para lo que es, compartir información. Las discrepancias, las críticas o las ventas de baterías de cocina se dejan para el cara a cara, para conversaciones privadas o para nunca.
Educar también es esto: enseñar con nuestro comportamiento cómo queremos que nuestros hijos e hijas traten e interactúen con los demás. Si todos demostramos un poquito de sentido común, no tendremos que lamentar males mayores.
