Hay momentos que recordaremos por siempre jamás, y este III APLEC “A cau de lluna” es uno. Bajo el lema “La voz de la tierra”, nuestro colegio CRA Alt Carraixet ha vuelto a convertirse en un espacio de convivencia, natura y emoción compartida. Dos días llenos de vida, de aprendizaje y de alegría en estado puro, donde todo ha fluido con una armonía preciosa y sin ningún inconveniente.
🌿 Jueves: la tierra nos abre los caminos
La mañana empezaba con una bienvenida llena de nervios e ilusión. Después de dejar las maletas y preparar los espacios para dormir, la escuela se llenó de movimiento y risas. Con las mochilas a las espaldas, los diferentes grupos iniciaron los itinerarios didácticos de los cultivos, una de las partes más esperadas del APLEC.
Los más pequeños visitaron la huerta y la senda de los llidoners para descubrir el mundo de las calabazas, mientras que el primer ciclo investigó el granada bajo del barranco y la zona de las huertas próximas al casco urbano de Olocau. El segundo y tercer ciclo recorrió un bonito paseo hasta llegar a la Canyà Sultan, donde pudieron disfrutar de algarrobos y olivos centenaries. Una matinal para vivir con los cinco sentidos la voz de la natura y comprender, a pie de campo, todo aquello que hemos trabajado en clase.
Después de la comida, el patio se llenó de color, música y creatividad con la Feria del APLEC, formada por ocho talleres internivel donde cada grupo disfrutó de una propuesta diferente: hacer chapas personalizadas, crear mandalas con elementos naturales, inventar animales con hojas, diseñar iniciales del otoño, elaborar muñecos de cebada que crecen, dar vida al árbol del Encuentro, escuchar y contar cuentos de otoño, o probar el equilibrio en circuitos naturales con piñas, algarrobas y pañuelos. Cada actividad despertó curiosidad, cooperación y mucho de afecto entre grandes y pequeños.
La tarde continuó con una gincana muy divertida por todo el recinto, donde los equipos tenían que superar retos inspirados en la tierra, el juego y la convivencia. Y cuando el sol empezaba a ponerse, llegó uno de los momentos más bonitos: la cena comunitaria, seguido de una paseada nocturna “A madriguera de luna”, que nos regaló silencio, natura y magia. Los cuentos de buenas noches y el “fuego del Encuentro” cerraron un día redondo, pleno de paz y emoción.
🌞 Viernes: la voz de los pueblos
El día siguiente, todavía con el recuerdo de la luna en el corazón, la escuela se despertó con canciones y sonrisas. Después de un desayuno compartido, los grupos se dirigieron al pueblo de Olocau para vivir un guiaje por el patrimonio y por los lugares emblemáticos de nuestro entorno. En la Plaza Mayor nos esperaban juegos, risas y un ambiente de fiesta.
Mientras tanto, los compañeros y compañeras de Gátova disfrutaban también de una jornada de experiencias al aire libre, descubriendo los cultivos de su entorno y realizando actividades creativas.
Una escuela que hace comunidad
Durante los dos días, la alegría y la ilusión de los niños han sido el motor de todo. Se ha podido ver como, detrás de cada actividad, había un trabajo compartido entre maestros, familias y alumnado que mujer sentido a la educación que defendemos: una educación arraigada, viva, participativa y llena de corazón.
Ha sido un APLEC espectacular, sin ningún contratiempo, en que todo ha funcionado con la naturalidad de aquello que está hecho con aprecio y con mucha cura. Nos quedamos con la imagen de centenares de sonrisas, con los ojos brillantes de los niños y niñas y con la sensación de formar parte de una gran familia educativa que crece juntos, como la tierra que nos acoge.
💚 Gracias a todos y todas para hacer posible esta aventura. La voz de la tierra ha hablado… y ha sido preciosa.
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