El huerto escolar del CEIP Doña Vicenta Ruso forma parte de la vida del centro desde hace muchos años y constituye una de nuestras señas de identidad. A través de este proyecto, el alumnado aprende de forma directa y vivencial la importancia de cuidar la naturaleza, respetar el entorno y comprender los procesos que hacen posible la vida.
Este espacio permite trabajar contenidos relacionados con la educación ambiental, la sostenibilidad, la alimentación saludable, el conocimiento de las plantas, el ciclo del agua, el cuidado del suelo y la responsabilidad compartida. Además, conecta distintas áreas del currículo y ayuda al alumnado a relacionar lo que aprende en el aula con experiencias reales, mediante la observación, la experimentación y el contacto directo con el medio natural.
Reconocimiento nacional
La trayectoria del centro en torno al huerto escolar y la educación medioambiental fue reconocida a nivel nacional con la concesión al CEIP Doña Vicenta Ruso del Premio Nacional a la Gestión Medioambiental y la Sostenibilidad, por el proyecto “Lluvia ascendente”. Este reconocimiento puso en valor el trabajo desarrollado por el centro en torno a la educación ambiental, el huerto escolar ecológico, la sostenibilidad, el cuidado de la vegetación y la concienciación sobre la importancia de proteger nuestro entorno. El premio supuso un importante impulso para seguir consolidando el huerto escolar como un proyecto educativo de centro y como un espacio de aprendizaje activo, participativo y comprometido con el medio ambiente.
Puede consultarse la noticia en el Periódico de Santa Pola sobre el reconocimiento recibido por el centro en este enlace.
¿Qué aprendemos en el huerto?
A través del huerto escolar, el alumnado puede:
- Observar el crecimiento de las plantas y comprender sus necesidades.
- Conocer el valor del agua, la tierra, la luz solar y la biodiversidad.
- Participar en tareas de siembra, cuidado, riego y mantenimiento.
- Descubrir la importancia de una alimentación saludable y sostenible.
- Desarrollar actitudes de respeto hacia la naturaleza.
- Aprender a trabajar en equipo y asumir pequeñas responsabilidades.
- Relacionar los aprendizajes de distintas áreas con experiencias prácticas.
- Valorar el esfuerzo, la paciencia y el cuidado necesarios para obtener resultados.
Un espacio para aprender haciendo
El huerto escolar favorece una metodología activa, en la que el alumnado aprende manipulando, observando, preguntando, experimentando y compartiendo experiencias con sus compañeros y compañeras. Este tipo de aprendizaje permite desarrollar la curiosidad, la conciencia ecológica y la responsabilidad, al mismo tiempo que contribuye a crear una relación más cercana y respetuosa con el entorno natural.
Educación ambiental y sostenibilidad
El proyecto del huerto escolar se vincula directamente con la educación ambiental y con la necesidad de formar ciudadanos y ciudadanas más conscientes, responsables y comprometidos con el planeta.
Desde el centro, entendemos que el cuidado del medio ambiente empieza con pequeñas acciones cotidianas: respetar las plantas, hacer un uso responsable del agua, reducir residuos, cuidar los espacios comunes y valorar la importancia de una alimentación sana y equilibrada.
