No cualquier vestimenta sirve para cualquier ocasión. Hay ropa de verano y ropa de invierno; ropa para ir a una boda y ropa para ir a la playa; ropa para trabajar y ropa para una fiesta. Existe también ropa cómoda para estar en casa, ropa para hacer deporte y ropa pensada para otros momentos del día a día.
La ropa, además, viene en tallas. Hay prendas que nos quedan grandes o demasiado pequeñas y resultan incómodas porque no nos permiten movernos con libertad, haciendo que nos tropecemos o acabemos mostrando partes del cuerpo que no queremos enseñar. Sentirse cómodo con la propia ropa es importante para poder jugar, aprender y relacionarse con tranquilidad.
El colegio es un lugar para aprender, para moverse, para jugar, para sentarse en el suelo, para correr en el patio y para compartir muchas horas del día con otras personas.
De la misma manera que no nos comportamos igual cuando estamos entre amigos que cuando acudimos a una entrevista de trabajo, nuestros niños y niñas necesitan aprender que cada espacio y cada momento requieren un comportamiento —y también una vestimenta— más o menos adecuada. El colegio es un lugar para aprender, para moverse, para jugar, para sentarse en el suelo, para correr en el patio y para compartir muchas horas del día con otras personas. La ropa que llevan influye directamente en cómo se sienten y en cómo viven la jornada escolar.
Es importante reconocer también que cada edad tiene su ritmo: La infancia dura muy poco y no hay ninguna necesidad de acelerarla. Del mismo modo que no pedimos a un niño o niña de ocho años que tenga las responsabilidades o las actitudes de un adolescente, tampoco hace falta que se vista como alguien de dieciocho. Respetar las etapas, también a través de la ropa, ayuda a que crezcan con tranquilidad, seguridad y una imagen positiva de sí mismos.
La infancia dura muy poco y no hay ninguna necesidad de acelerarla.
No se trata de imponer normas estrictas ni de juzgar estilos personales. Cada familia es libre de elegir, y desde el colegio respetamos plenamente esa libertad. Sin embargo, si queréis hacer un favor a vuestros hijos e hijas, podéis ayudarles a reflexionar y aprender qué ropa es la más adecuada para venir al cole: prendas cómodas, que respeten su edad, que les permitan moverse con libertad y sentirse a gusto durante todo el día.
Acompañarles en este aprendizaje forma parte de su educación: enseñarles a adaptarse a los distintos contextos, a cuidarse, a respetar su cuerpo y a vivir su infancia sin prisas. Poco a poco, irán construyendo ese criterio por sí mismos.
Gracias por vuestra colaboración y por caminar junto al colegio en la educación integral de vuestros hijos e hijas.
