Hoy nos reunimos para celebrar La Paz, no como un concepto lejano, sino como algo que construimos juntos, tal como se forma un arcoíris: con diferentes matices que brillan bajo una misma luz.
Si observamos los siete colores que lo integran, cada uno nos enseña una lección de paz para este 2026:
El Violeta nos invita a la reflexión y a la empatía, a ponernos en el lugar del prójimo para comprender su dolor y su alegría.
El Azul representa la serenidad y la profundidad de la justicia; sin justicia, no puede haber una paz verdadera.
El Celeste simboliza la libertad y la tranquilidad de vivir en un mundo donde no hay miedo al otro.
El Verde nos habla de la esperanza y del respeto que debemos tener hacia nuestro entorno y hacia la vida misma.
El Amarillo es la luz de la alegría y el optimismo que surge cuando tratamos a los demás con amabilidad.
El Naranja representa el entusiasmo y la energía que debemos poner para resolver conflictos mediante el diálogo.
El Rojo nos recuerda el latido de nuestro corazón; aunque pensemos distinto, todos compartimos la misma humanidad y la misma sangre.
Un solo color, por bello que sea, no puede formar un arcoíris. De la misma manera, la paz no se logra en soledad. La paz es la unión de nuestras diferencias. Hoy nos comprometamos a ser, cada uno de nosotros, un color vibrante que aporte luz a este mundo.
¡Feliz Día de la Paz!