
El pasado viernes 13 de febrero nuestro cole se llenó de color, música y disfraces para celebrar el Carnaval. Lo que en un principio iba a seguir una programación cerrada dio un pequeño giro inesperado cuando el viento decidió convertirse en protagonista. Tocó reorganizar, improvisar y adaptarnos… pero ya sabemos que cuando hay ganas de fiesta, nada la frena.
Por suerte, el tiempo nos dio una tregua y pudimos celebrar el esperado desfile en el patio, que era uno de los momentos más esperados del día. Clase tras clase fueron saliendo al ritmo de la música, recorriendo la pista con paso decidido y una sonrisa que lo decía todo. Había disfraces de todo tipo: originales, divertidos, sorprendentes y algunos tan elaborados que costaba no aplaudir antes de tiempo. Se notaba el trabajo en casa, la implicación de las familias y, sobre todo, la ilusión de cada niño y niña por enseñar su personaje.
Los papás y mamás que pudieron acompañarnos disfrutaron viendo a sus peques desfilar con orgullo, saludando, lanzando besos y posando como auténticas estrellas de alfombra roja. No faltaron los móviles en alto para inmortalizar cada momento, ni los aplausos que llenaban el patio cada vez que una clase terminaba su recorrido. Fue un desfile lleno de color, risas y complicidad, donde lo importante no era competir, sino compartir la alegría de celebrar juntos una fiesta tan especial.


Uno de los momentos más divertidos fue el juego “Invasión”, que se convirtió en todo un éxito. La dinámica era sencilla y genial: la ruleta marcaba la temática —profesiones, animales, películas y cuentos, superhéroes, disfraz casero, deportes… o la esperada “invasión”— y quienes encajaban salían a la pista a bailar. Fue un espectáculo ver cómo, entre risas y música, todos encontraban su momento para lucir disfraz y sacar sus mejores pasos.
La guinda del día la pusieron cuatro grupos de alumnas que habían preparado sus coreografías con ilusión y mucho ensayo. Sus bailes llenaron el patio de ritmo y aplausos, animando todavía más el ambiente y demostrando que cuando se trabaja en equipo, el resultado brilla.

Aunque el viento quiso poner a prueba nuestros planes, no pudo con la alegría, el jolgorio y las ganas de pasarlo bien. Fue un Carnaval lleno de risas, música y momentos compartidos que nos recordó que lo importante no es cómo empieza el día… sino cómo lo vivimos juntos. ¡Hasta el próximo Carnaval!

Momentos únicos del Carnaval
