Huelga profesorado
Nos hemos acostumbrado demasiado rápido a aulas masificadas, gasto ínfimo, listas de espera eternas y profesionales agotados sosteniendo servicios esenciales con cada vez menos recursos.
Y mientras tanto, todavía hay quien reduce todas estas protestas a “solo quieren mejores condiciones”.
Pero defender la sanidad y la educación pública no va de privilegios. Va de derechos. Va de decidir qué tipo de sociedad queremos construir.
Porque todos, en algún momento, necesitamos esos servicios y cuando esos servicios se deterioran, no pierde quienes trabajan allí, perdemos todos.

La educación pública valenciana se planta
No están pidiendo privilegios. Están pidiendo poder enseñar sin hundirse.
La primera huelga indefinida docente desde 1988 ya ha vaciado aulas y llenado calles en todo el País Valencià. Más de 78.000 docentes llamados al paro, movilizaciones masivas y un mensaje claro: la pública está siendo desmantelada mientras el Consell mira hacia otro lado. Ratios imposibles, centros sin adaptar al calor extremo, reconstrucciones de la DANA eternizadas, salarios congelados desde hace 19 años y una pérdida de poder adquisitivo cercana al 20% desde 2007.
Los sindicatos denuncian la estrategia: debilitar lo público para favorecer la privada y la concertada. Y lo peor es que muchas familias ya lo están viendo en las aulas de sus hijos e hijas. Esto no va solo de docentes. Va de qué futuro se le deja a la mayoría social.
