Experiencia Erasmus+ en Sofia (Bulgaria) I
Irse todo el mes de mayo a Sofía con 18 años impone un poco al principio, pero ha resultado ser una experiencia increíble. No se trataba solo de hacer unas prácticas en otro país, sino de enfrentarme al reto de adaptarme a una cultura diferente y salir de mi zona de confort. Esta oportunidad ha sido posible gracias al programa de movilidad de prácticas de corta duración dentro de Erasmus+, bajo el código de proyecto 2025-1-ES01-KA131-HED-000332648.
La parte laboral fue intensa y muy enriquecedora. Hice mis prácticas en Warning Machines, una empresa de ingeniería donde me dieron responsabilidades desde el primer día. El equipo de la empresa es increíblemente majo y cercano; de hecho, os invito a cotillear su página web (www.warning-machines.com) para que veáis los proyectos tan potentes que hacen.
Allí, mi tarea principal fue trabajar en el desarrollo de un prototipo de smartwatch. Estuve metido de lleno en el proyecto: desde encargar y probar los componentes técnicos hasta escribir el código. Ver cómo el software que programas hace funcionar un dispositivo real ha sido una pasada y me ha enseñado cómo se trabaja de verdad en el sector.
También aproveché al máximo mi tiempo fuera del trabajo para conocer Bulgaria. Me moví bastante en transporte público para visitar la ciudad e hice algunos viajes en tren para hacer turismo por Plovdiv o ir a hacer rutas de senderismo. Por otra parte, busqué gente que compartiese mis mismas aficiones, como el ajedrez, y de este modo hice muchas amistades.
Una reflexión final: Vivencias como esta te demuestran que las movilidades Erasmus+ van mucho más allá de lo académico o profesional; son una herramienta brutal para crecer como persona. Además, te hacen valorar la importancia de la ciudadanía europea, recordándonos que formamos parte de una comunidad abierta, conectada y llena de oportunidades sin fronteras.
Aterrizar de vuelta en España ha sido un contraste, pero me traigo una etapa que me ha aportado muchísimo. He ganado independencia, he aprendido a resolver problemas reales en el trabajo y me llevo un montón de anécdotas. Sin duda, es una experiencia que recomiendo a cualquiera.


