Características de los jabones
Acondicionado:
Es la capacidad que tiene el jabón de suavizar y retener la humedad en la piel. Esto también se consigue añadiendo al jabón más cantidad de aceites de los que necesita para formarse el jabón, para que queden sin saponificar, a esto se le llama sobreengrasado.
Limpieza:
Que limpie lo necesario, pero no demasiado. Podemos subir este parámetro si queremos hacer un jabón para la ropa, por ejemplo.
Burbujas:
La cantidad de burbujas que se van a formar, no está relacionado con la limpieza.
Persistencia:
Determina la duración de la espuma y la consistencia cremosa de esta.
Dureza:
Para que la pastilla de jabón tenga la adecuada y no se nos deshaga demasiado con el agua y nos dure los suficiente.
Solubilidad:
Su capacidad de disolverse en agua.
Secado:
Se va produciendo la saponificación y se evapora el exceso de agua.
Los valores adecuados para un jabón cosmético, deben estar en torno a 50 (en una escala de 0 a 100). Nunca por debajo de 40 ni por encima de 60.
Yodo:
El índice de yodo es una medida del grado de insaturación de los componentes de una grasa. Será tanto mayor cuanto mayor sea el número de dobles enlaces por unidad de grasa. Es un indicador de la dureza de la barra del jabón. Cuanto más bajo sea el valor de iodo, más duro será el jabón. Se considera que un valor por encima de 70 puede dar un jabón blando y propenso al enranciamiento. Se establece que un buen equilibrio ronda los 41-70.
INS:
indicador que se usa frecuentemente para elaborar una receta, nos aproxima a las características finales del jabón. Este se calcula restando el valor SAP al IY. Si el aceite de coco tiene un valor SAP de 258 y un valor IY de 10, calculamos 258-10=248; luego su valor INS es de 248. El de palma es 199-53=146. El del aceite de oliva es 190-84=106 y el de girasol es 189-133=56. Así cuanto más bajo, más blando y más propenso al enranciamiento, y cuanto más alto, más duro y limpiador. Se establece que un buen equilibrio ronda los 136-170.