Realidad Aumentada en el taller de mecanizado de la Básica

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21 de maig de 2025

Aunque ya voy teniendo una edad, he crecido en paralelo al desarrollo de las tecnologías digitales, y siempre me han llamado mucho la atención.

Constantemente he intentado conocer los usos que podemos hacer de ellas y encontrarles aplicaciones concretas y sencillas en mi día a día, lo que ha contribuido a que mi relación con estas tecnologías haya sido fructífera.

Desde que mi camino profesional, como Ingeniero, discurre por la educación pública, me enfrento cada día al reto de mantener la atención de mi alumnado. Suelo trabajar con los grados básicos, chavales de 16 años, con un mar de dudas en sus cabezas, y motivarles para que se apasionen con su formación, con su futuro profesional, es para mí la mayor de mis obsesiones.

En este camino, encuentro en la tecnología una gran aliada, pero cuando miro a mi alrededor en las reuniones de equipos educativos, departamentos, claustros, me doy cuenta de que soy una rara excepción.

Las tecnologías han avanzado espectacularmente estos últimos años. Contamos con recursos impensables hace solo unos años: plataformas interactivas, herramientas de realidad aumentada, impresión 3D, simuladores, aplicaciones para gestión del aula, etc.

Sin embargo, la gran mayoría de compañeros, no las utilizan. ¿Por qué?

En mi experiencia, una de las principales razones es el desconocimiento. No se trata de una negativa frontal al uso de la tecnología, sino de la sensación de que su implementación es demasiado compleja, costosa o que requiere competencias técnicas que no se tienen. Y, además, muchas veces se percibe que la tecnología solo sirve para hacer “grandes cosas”, como programar robots o montar laboratorios digitales futuristas.

Pero la realidad es otra. La tecnología también puede ayudarnos a resolver situaciones cotidianas del aula: organizar grupos de trabajo, evaluar de forma rápida y equitativa, reforzar contenidos de forma visual o práctica, ofrecer retroalimentación inmediata o incluso facilitar la comunicación con las familias.

No hace falta ser un experto para empezar a usar la tecnología de forma significativa. A veces, una simple presentación interactiva, una herramienta como Kahoot, o una pizarra colaborativa online ya marcan la diferencia en la dinámica del grupo. El primer paso es atreverse a probar, perder el miedo a lanzarse.

Mi intención no es implantar tecnología por implantarla, sino darle sentido en nuestro día a día como docentes. Y para eso, primero hay que conocer lo que hay, experimentar, equivocarse y compartir con los compañeros. Solo así lograremos sacar el verdadero provecho de estas herramientas que están ahí, esperando a ser utilizadas.

Todos los cursos intento dar un paso y comenzar a utilizar una tecnología nueva. Este curso le ha tocado a la Realidad Aumentada.

El móvil, queramos o no, se ha convertido para los alumnos en una nueva extremidad que siempre está presente, necesitan sentir su proximidad, tenerlo en las manos, utilizarlo.

Es algo con lo que he empezado a trabajar. ¿Lo quieres utilizar? ¡Te vas a aburrir de hacerlo!

No se si este camino me llevará a algún final de éxito o daré un paso atrás en los próximos cursos. Pero creo que si empiezo a utilizar técnicas que les obliguen a utilizar los móviles para la realización de las actividades, tanto en el aula como en el taller, no los usarán para otras cosas no tan recomendables en su tiempo de formación.

Con mis alumnos del Grado Básico de Fabricación, en el taller, he empezado a utilizar la Realidad Aumentada.

En cursos anteriores, cuando les proponía hacer una pieza, aparte de facilitarles los planos acotados, llevaba al taller un modelo de la pieza realizado con la impresora 3D, para usarlo como apoyo, y poder comprobar en todo el proceso de fabricación, que la pieza no iba perdiendo la relación en sus dimensiones.

Este curso me tropecé con una herramienta desarrollada por la empresa valenciana VORTX y rápidamente me pregunté que uso sencillo podía darle. Me acorde de las piezas que realizo en 3D, y rápidamente vino la asociación de ideas.

El resultado es que, de la misma forma que nosotros podemos ver en nuestro salón como quedaría el sofá que nos vende la tienda de muebles, haciendo clic en un enlace y enfocando la cámara del móvil hacia el rincón donde queremos colocarlo, mis alumnos, mediante un enlace en el aula virtual, utilizando el móvil, pueden superponer la imagen en 3 dimensiones de la pieza que están mecanizando, y comprobar que la relación en las dimensiones se ajusta a lo que les he pedido.

Insisto en lo de la relación de dimensiones, porque la imagen que ven no se ajusta a escala alguna, no comprueba medidas, solo relaciones entre ellas. Y esto es algo que no conseguía con el modelo 3D en plástico. Al final acababan utilizándolo para calcar el trazado sobre la pieza, un uso que no me interesaba. Esto provocaba que tuviera guardada la impresión 3D y solo se la dejaba cuando ya habían avanzado en el proceso de fabricación, nunca en el trazado.

La Realidad Aumentada la pueden utilizar desde el principio, porque no les permite calcar, tienen que trazar con sus dimensiones. Lo que sí les permite es comprobar si, proporcionalmente, está todo correcto, o alguna medida se les ha ido.

Os dejo un pequeño video demostrativo donde se ve la pieza que han fabricado, la impresión 3D de la misma, y el uso de la herramienta de VORTX en el móvil.

Saludos.

Eladio Fernández

e.fernandezzaragoz@edu.gva.es

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