Avui coneixem a…
Naturalista y entomóloga
Maria Sibylla Merian es la primera científica que estudió realmente los insectos basándose en observaciones directas y además dibujó con acierto y hermosura todo aquello que pudo captar en sus exámenes. Sus trabajos aportaron importantísimas contribuciones a la entomología. Sus dos hijas, Johanna Helena y Dorothea María fueron conocidas pintoras e ilustradoras de láminas de botánica.
Maria Sibylla Merian nació en 1647 en Alemania de padres suizos. Su padre, Matthäus Merian, conocido grabador, murió cuando ella tenía 3 años y su madre volvió a casarse con Jacob Marrel, reputado pintor de cuadros florales que le enseñó a dibujar, pintar y grabar. A los 13 años empezó a demostrar su interés por el mundo de los insectos plasmando sus observaciones en láminas. La pasión por la entomología le sobrevino cuando crió unos gusanos de seda. Observando cada uno de los pasos de su evolución y se preguntó sobre el proceso que llevaba a hacer surgir bellas mariposas de las orugas. El estudio de la metamorfosis con todos sus detalles se convirtió en una de las pasiones de su vida. Maria Sibylla Merian se casó a los 18 años con un pintor dedicado a la arquitectura y a los dos años tuvieron a su primera hija, Johanna Helena.
El estudio de las orugas la llevó a dibujar detalladamente cada una de las fases del proceso metamórfico, los detalles de las crisálidas y especialmente las plantas de las que se alimentan las orugas y su puesta de huevos en ese entorno. Sus dibujos iban acompañados de inteligentes y precisas observaciones. Todo ello contravenía las creencias de la época que, basándose en Aristóteles, decían que los insectos se producían por generación espontanea en el barro sucio y putrefacto y por ello los llamaban «bestias del diablo». Cuando tenía 28 años publicó su primer libro: «Nuevo libro de flores» y al poco tiempo de publicar el segundo «La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral « nació también su segunda hija: Dorothea María.
En 1699, cuando tenía 52 años, pudo llevar a cabo uno de sus sueños como naturalista: viajar a Surinam para poder estudiar y dibujar la fauna y flora del lugar de manera directa. La acompañó su hija pequeña. Lamentablemente, en 1701 contrajo la malaria y tuvo que regresar a Holanda para reponerse y abandonó las interesantes investigaciones que estaba llevando a cabo. Las observaciones realizadas quedaron plasmadas, tras tres años de arduo trabajo y una importante inversión económica, en un nuevo volumen: «Metamorfosis de los insectos del Surinam». Maria Sibylla tuvo que trabajar en varias cosas para mantenerse ya que sus libros eran muy caros y los compraba poca gente. Entre otros menesteres, dio clases de dibujo, vendió utensilio para pintar y especialmente colaboró con Agnes Block, coleccionista de arte y horticultora, dibujando láminas para su colección.