Nuestro centro se encuentra en un entorno privilegiado Cap de les Hortes, cerca las playas y el parque natural, y cuenta con un alumnado de nivel sociocultural medio-alto y el apoyo activo de la AFA. La iniciativa surge de la necesidad de dinamizar los patios y el tiempo de ocio, buscando fomentar la convivencia a través de un espacio flexible y acogedor.
Para conseguirlo, hemos recuperado la casa del conserje, que estaba deshabitada, para instalar la biblioteca escolar. Este movimiento se enmarca dentro de uno de los ejes del Proyecto de Investigación e Innovación Educativa (PIIE) «Patios vivos», con el objetivo claro de dar un uso educativo y vivencial a esta vivienda.
Hemos aprovechado la estructura original de la casa (entrada, salón, baño, habitaciones y patio exterior) para crear diferentes ambientes. La gestión diaria, que incluye catalogación, préstamo y organización, es posible gracias a la dedicación de una persona de la AFA durante 3 o 4 horas en el día.
Durante el esparcimiento, la biblioteca bulle de actividad y se ha convertido en un verdadero refugio que mezcla privacidad con convivencia. Al exterior, el alumnado utiliza mesas de madera para juegos de mesa y ajedrez; en el interior, aprovechan las habitaciones para hacer trabajos, leer o simplemente charlar en un entorno seguro. El éxito de asistencia es notable, con una gran afluencia de estudiantes que hacen uso del servicio de préstamo y disfrutan de las instalaciones.
El futuro del proyecto está estrechamente ligado a la sostenibilidad de los recursos humanos que lo hacen posible. Actualmente, la perdurabilidad y el ritmo de uso de la biblioteca dependen fundamentalmente de la colaboración voluntaria de la AFA, que asegura la vigilancia y gestión durante los periodos de esparcimiento. El reto principal es mantener este servicio constante y el pleno rendimiento del espacio, el cual no sería posible sin esta presencia dedicada.